Continuaron los estudios, uno tras otro… Tanto el personal médico como nosotros buscábamos alternativas. El equipo médico en una de las tantas reuniones que hacían, deciden operarla de emergencia, pues ya nuestra pequeña hija no podía más: su respiración era cinco veces más fuerte de lo normal.
El 26 de agosto de 2011, Jade fue llevada a sala de operaciones, una operación de corazón para nosotros interminable, la cual duró cinco horas. Jade estaba siendo operada de dos condiciones graves en su corazón; los médicos decidieron que era mejor realizar ambas en el mismo procedimiento.
Durante todo este tiempo un
alud de pensamientos aplastaban nuestras cabezas: su primer cumpleaños, sus
primeros pasos, la escuela, nuestra pequeña viviendo momentos felices con la
familia… Mientras las horas iban pasando nuestra incertidumbre aumentaba. La
desesperación e impotencia nos hacia presas fáciles. Pero a pesar de la
terrible oscuridad que nos cubría, una luz de esperanza habitaba en nuestros
corazones: en el fondo sabíamos que Dios tenía el control.
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