No, no he pecado carnalmente, se los digo de todo corazón. No lo
he hecho, aunque cerca sí he estado. Creo que cada vez que hablo con él, o me
trae una nieve (un helado) a la casa… o cada vez que escucho su voz, se va
cayendo poco a poco ese muro de fidelidad física hacia mi marido. No estoy
segura si resistiré la tentación (si es que llega el momento), ya que hasta
ahorita, le he aclarado a Alejandro que salgo con él solo como amigos. Estoy
conciente de que soy una mujer casada, y él no debería esperar más de mí, eso
es lo que le digo. A veces cierro el Chat, o apago el teléfono por uno o dos
días, pero el encuentra la manera de buscarme o encontrarme. La otra noche, (y
por eso me atreví a pedir consejo) como no me localizó de otra manera, vino y
tocó a mi casa a las 9 de la noche, obvio, él sabe bien que mi marido no
estaba. Me trajo un postre, tal y como yo le comenté que me gustaban. Ahí en la
puerta cuando le abrí y vi su gesto tan bello, los ojos se me llenaron de
lágrimas. Sentí ganas de abrazarlo y llorar en su pecho. Estuve a punto de
hacerlo, cuando vino a mi mente una foto que ustedes pusieron en Facebook,
donde una joven está llorando y abrazada de Jesús...Jesús...tan solo pensar en
Su Nombre, me ayudó a contenerme y resistir la tentación.
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