2020-10-20

Es sorprendente la cantidad de gente que tiene problemas para encontrar la paz en tiempos difíciles. En este artículo voy a resumir algunas de las cosas más importantes que he aprendido a lo largo de mi vida y cómo se pueden beneficiar de ellas. Debemos recordar que todos pasamos por momentos difíciles: deudas, problemas de salud, problemas familiares, un trabajo que te hace miserable, etc.

Lo primero que diría es que intentes no desanimarte. A veces cuando estamos en un estado de crisis, tendemos a ser muy negativos y nos centramos precisamente en los peores aspectos de nuestra vida. Olvidamos todo lo que nuestro buen Dios ha hecho por nosotros. Olvidamos sus bendiciones y, a pesar de tener pruebas fehacientes de que Dios actúa y seguirá actuando en nuestras vidas, si se lo permitimos, ignoramos todo y nos dejamos arrastrar por la situación.

Somos de este mundo, pero ya no pertenecemos a él

Aprender a vivir pacíficamente en tiempos difíciles es vital.   Ciertamente, en nuestro planeta aún quedan lugares con una baja tasa de criminalidad. En esos lugares una noticia violenta destaca. No obstante, en otras partes del mundo las personas viven escenarios lamentables: disputas, accidentes de tráfico, balaceras, robos, desigualdad racial, corrupción, catástrofes naturales, violencia doméstica, etc. 


De hecho, esas escenas que acabo de mencionar se producen casi a diario en todo el mundo.  La ira se ha convertido en una emoción común, a pesar de ser tan negativa.  Pero no importa si la violencia o el crimen es poco o mucho, revela división y malestar. 

Es fácil para nosotros llenarnos por poca cosa de odio e ira. Ya no nos importa el respeto, escuchar a los demás o pedir perdón. Es precisamente esa mentalidad la que está reinando en nuestro mundo. Es más, incluso los que creemos y amamos a Jesús no estamos exentos de la ira. 

Sin embargo, la paz debería ser una marca característica de nuestra vida cristiana. 

No olvides que eres un hijo de Dios. No puedes actuar como la gente que no conoce el poder de nuestro Dios.

Por tanto, si ahora tienes muchos problemas para concentrarte en las cosas buenas de tu vida por lo que estás pasando, ya sea en tu vida personal o profesional, no olvides que Dios está contigo.

La paz es uno de los Frutos del Espíritu Santo

Es más, esto es tan importante que la paz es uno de los Frutos del Espíritu Santo. Es una señal de que el Espíritu Santo está dentro de nosotros y somos guiados por Él. Juan 14:27: "La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden".   

A lo mismo nos llama el apóstol Pablo en Romanos 12:18. En este versículo nos invita a vivir  en paz con todos.   Pero ¿cómo tener paz en medio de discusiones, provocaciones o peleas?  

El equilibrio es importante para mantener la paz

Otra cosa que he aprendido es que encontrar la verdadera clave de la paz en tiempos difíciles es tener un equilibrio en tu vida. Una cosa que siempre me resultó muy difícil fue mantener un equilibrio entre el trabajo y la familia. Si puedes encontrar un equilibrio entre estas dos cosas, entonces serás mucho más capaz de mantener un equilibrio en tu vida personal también.



Hoy en día es fácil encontrar personas que trabajan los 7 días de la semana. Esto no está bien, es necesario tomar un día para descansar e ir a los pies de Jesús para recobrar fuerzas. 

Una de las cosas más difíciles que podía hacer era mantener la esperanza y la fe incluso cuando las cosas iban mal. Uno de los mayores errores que cometí fue creer que, si no hacía yo las cosas, todo saldría mal o terminaría perdiendo. Sin embargo, cuando aprendes a descansar en el Señor, todo comienza a encajar. Cada pieza cae en su lugar y todo empieza a marchar como debería.

Dios tiene un propósito para ti aun en tiempos de crisis

Encontrar tu propósito en la vida, no es fácil si quieres estar tú en control. Necesitas entender cuáles son los planes de Dios en tu vida. La forma de hacerlo es poniéndote de acuerdo con Él. Una vez que sientes el llamado a la acción, hazlo. Se participe de Su plan divino para ti. Dios es un Dios de orden, por lo que comprometerte con su objetivo, organizando las cosas y preguntándole cómo debes hacerlo, descubrirás que tendrás mucha más paz en tu vida de lo que pensabas.

También es importante que recuerdes que nunca estás solo en un momento difícil. Dios está contigo siempre. Él pone a tu alrededor personas que pueden ayudarte a superar un mal momento. Pídele que te abra las puertas correctas y cierra aquellas que no son de bendición para ti.

En definitiva,  como seguidores de Jesús estamos comprometidos a vivir otra realidad alternativa. 

Para lograrlo debemos vivir en una profunda armonía con Dios, con nosotros mismos y con el mundo. De hecho, la clave es esa: permanecer en santidad cada día. Pero para lograrlo no podemos dejar de orar. Mejor si lo hacemos varias veces al día para mantener esa conexión indescriptible y pacificadora con nuestro Padre.  

Es decir, necesitamos alejarnos de toda expresión de discordia o malestar.  Debemos reflejar en todo momento la imagen de Cristo, quien fue manso y humilde de corazón (Mateo 11:29).  Esto, en otras palabras, quiere decir que debemos aprender a lidiar con nuestra ira destructiva, el odio, orgullo, la frustración y la intolerancia. 

Es hora de que tomes en serio tu vida espiritual, la cual está constantemente en peligro debido a estos arrebatos. No obstante, el llamado radical del Evangelio es precisamente vivir de forma diferente. Siendo capaces de poner la otra mejilla de ser necesario.       

En resumen, pasa más tiempo con Dios para que te alcance su santidad. Evita gastar energía en un tiempo que podría ser mejor empleado en la adoración, en el servicio o la oración.