Si estás listo para aceptar Su guianza y protección, has esta oración: Dios del cielo, hoy vengo ante ti dándote gracias. Gracias por tu cuidado y protección. Gracias por tguianza y dirección. Gracias por levantarme cuando más bajo me encontraba. Eres un Dios maravilloso y es por ti que elijo vivir y caminar en tu favor. En Tu nombre es que oro, amén.   

Ayúdame a conocer el poder de mis palabras.   

Nuestras palabras tienen el poder de destruir y de construir. Las palabras hacen más que transmitir mensajes o información; ellas pueden destruir el espíritu de una persona y desalentarle en su caminar, como a la vez, pueden animar a otros a depositar su confianza en Dios y encontrar aliento y fuerza en El.   

Si estás listo para bendecir a otros a través de tus palabras, has esta oración: Dios amado, ayúdame a cambiar mis palabras de negatividad e intencionalmente cambiarlas en unas que traigan aliento y consuelo a quien lo necesite. Palabras de fe, de fuerza, de ánimo, de confianza, de paz, felicidad y gozo. Que estos atributos puedan reinar en mi vida. Guíame a reconocer el poder destructivo o constructivo de mis palabras; que puedan solo dar Gloria a Ti. Fortaléceme Dios. En el nombre de tu Hijo Jesús, amén. 

 

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Fortaléceme en mi debilidad. 

Dios tiene el poder de equiparnos cuando enfrentamos los retos más grandes y fuertes. Filipenses 2:13 nos dice “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” El da fuerzas al cansado y fortalece al débil. Su poder puede renovar tus fuerzas. Si estás en un estado de agotamiento hoy, sabe que Dios está presente; si estás buscando no tengas miedo de llamarle. 

Si estás listo para que Dios cambie el entorno en que te encuentras, has esta oración: Padre nuestro, oro para que Tu fuerza sea renovada en . que tu fuerza venza todos mis temores y me fortalezca en medio de mi debilidad. Ayúdame a levantarme y correr la carrera que está frente a mi. Amén. 

Dios está disponible en todo momento de nuestras vidas, pero de alguna manera, cuando pasamos momentos duros en nuestras vidas (esos momentos de oscuridad), vemos su rostro más claramente. Le vemos por quién Él es, nuestro proveedor y confianza.  

Esos momentos duros de nuestras vidas no son agradables, pero en ellos podemos experimentar la presencia de Dios de manera sobrenatural.   

 

 

 

 

 

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