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Este es un resumen de la vida del ahora evangelista, Ángel Morel; quien relata su impactante historia de dolor, prostitución y drogas. Ángel nos cuenta cómo llegó a operarse para parecerse a una mujer y cómo decidió finalmente volver tomar el control de su vida y volver a ser un hombre, pero esta vez, un hombre de verdad.

Antes de presentar su testimonio a las naciones y mostrar las controversiales imágenes del viejo Ángel Morel convertido en mujer, confiesa que tuvo que sanar primero en su interior; y que tuvo que tener primero un encuentro cara a cara con Dios.

Ángel tuvo una vida muy dura: su madre era adicta al alcohol y se prostituía. Nunca conoció a su padre. Siendo apenas un niño, su madre lo abandonó en un lote de basura. El Estado tomó su custodia y luego lo llevó a casa de sus abuelos, donde continúo su sufrimiento.

Ángel pasó su infancia de un hogar sustituto a otro, entre abusos sexuales, físicos y emocionales. Llegaba con moretones a la escuela, le preguntaba que había pasado y lo volvían a colocar en otra familia. Lamentablemente ls cambios de hogares no solucionaron el problema; los abusos continuaron, hasta que a los 13 años de edad decide escapar e irse a deambular por las calles de San Juan. 


La vida en las calles era muy dura: dormía en los bancos, pedía dinero para comer. Sin embargo, Ángel prefirió deambular por El Viejo San Juan, antes que volver a otro hogar sustituto. Es en las calles de esta ciudad donde conoce a un homosexual que lo invita a vivir a su casa y es cuando entra definitivamente en el mundo de la homosexualidad.

La situación de Ángel empeoró, pues ahora era utilizado. Para cuando tenía 14 años comenzó a prostituirse y a consumir drogas intensamente.

A los 16 años, en su lucha por la supervivencia en un lugar donde no era amado, y más bien todos abusaban y se aprovechaban de él, Ángel conoce a una “Madame”, quien le ofrece villas y castillas en la ciudad de Nueva York. Por un momento llegó a pensar que era su salvación; que ganaría mucho dinero y que sería independiente económica y emocionalmente. Llegó a pensar que sería mejor tratado, pero lo que no sabía Ángel era que le esperaba un infierno peor que en el que se encontraba.

Ángel permaneció encerrado todo un año en una casa de prostitución. Allí era golpeado, obligado a sostener relaciones sexuales con hombres de toda clase sin descanso.
Cansado de los abusos decide escaparse de allí y vuelve a las calles, donde cayó preso muchas veces por prostitución.

La vida de Ángel es muy similar a las de muchos jóvenes atrapados en la homosexualidad. Pero su vida, lejos de mejorar empeora cada día. A los 18 años decide que ya no quiere ser Ángel. Es tan grande el dolor y la decepción que siente y es tan grande la pérdida de identidad tras los constantes abusos, que decide convertirse en mujer y pasa a ser Melania; pues pensó que siendo mujer podría llegar a ser feliz.

Ángel cuenta que tomó hormonas femeninas y pasó por una serie de procedimientos quirúrgicos para verse como una mujer, una modelo profesional. Tuvo que viajar a Ecuador para llevar a cabo su propósito y, todo el dinero que recibía de la prostitución, se los gastaba en su afán de verse como una mujer.

Finalmente, lo logró. Su aspecto era muy femenino. Se veía como una hermosa mujer. Pero aún no era feliz, sentía que le faltaba algo. Sentía un vació inmenso en su corazón, por lo que pensó llevar su transformación al máximo nivel y es cuando decide castrarse para, según él, ser una mujer definitivamente.

Fue en 2010 cuando Ángel ya decide culminar su transformación, y es cuando tiene un encuentro con Dios. Cuenta que fue algo sobrenatural:

“Tuve una visión: me vi en mi habitación. En ese momento yo tenía mi pareja y también lo veía en esa visión. Él se estaba mirando al espejo y luego me mira seriamente a la cara y se acuesta en mi cama. Justo al lado de mi cama había un demonio gigantesco que me asechaba y me miraba. En mis manos se abrieron unas heridas por las que salían serpientes. Salían por todo mi cuerpo.Cuando me miro al espejo, grito, porque tenía una corona de serpientes en mi cabeza. Era el señor que me mostraba lo que yo tenía dentro. Me mostraba las legiones de demonios que yo tenía. De momento, yo salgo corriendo para escapar y buscar ayuda para que sacaran todo lo que tenía encima. Pero lo que encuentro es una rata enorme que me quiere morder, me trepo en una mesa de cristal y escucho la voz audible de Dios que me dice: “Mira al lado”. Y era un martillo de la corte, y yo le doy por encima a la rata y esta explotó; y cuando abro la puerta de mi casa, me encuentro con el cielo y una luz entró dentro de mí. Es ahí cuando despierto de la visión y lloraba y lloraba sin saber por qué. Lloraba como si yo me estuviera arrepintiendo de algo. En eso voy a la habitación de mi room mate y le digo que no sé qué me pasa, siento que voy a dejar todo. Me voy a mi cuarto y él va a mi cuarto y me dice: “El Señor te está hablando”… Yo me quedé así como <<El Señor me está hablando>>. Yo no conocía a Dios. A mí nadie me habló de Dios. Yo conocía a un Dios que todos conocen, pero no de esta manera.

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