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Aunque las várices aparecen más comúnmente en las mujeres, algunos hombres también la sufren. Éstas, además de ser una molestia estética, también son una molestia física, pues el que sufre de várices siente dolor y pesadez en el área afectada.


 


La mayoría de los tratamientos que ofrecen una solución a este padecimiento son muy caros e incluso invasivos, y los que no son tan invasivos tienen resultados muy transitorios; pues con el pasar del tiempo el problema regresa de nuevo.



¿Por qué debemos tratar las várices? Pues porque además de ser un problema estético y doloroso, también pueden desencadenar en algo peor, como sería una flebitis; la cual es la obstrucción de la vena por un coagulo de sangre, si este se desplaza dentro de la vena podría llegar a los pulmones, causando una embolia pulmonar e incluso la muerte.

El tratamiento que te traemos hoy es natural, económico y para nada invasivo, solo basta un poco de constancia y algo de paciencia para que empieces a notar los resultados. Se trata del tratamiento de las várices con rodajas de tomates ya sean verdes o maduros.

Los tomates poseen una sustancia muy efectiva en sus semillas, parecida a la aspirina, esta sustancia es ácida y anticoagulante; a su vez también es rico en flavonoides, estos ayudan a fortalecer los vasos sanguíneos.


¿Cómo aplicarlo?


Con tomate rojos.


En la noche antes de dormir, coloca rodajas de tomates rojos o maduros en la zona afectada; de ser posible sujétalos amarrándolos con un paño o venda. Deja las rodajas actuar por unas 4 horas, retíralas y vuelve a colocar otras nuevas, así hasta que debas levantarte. Harás esto todas las noches durante dos semanas y ¡listo! Adiós varices.

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