¡Milagro! Rescatan a bebé que se encontraba flotando en un río dentro de una bolsa de plástico

Desconocemos quién es el autor de esta reflexión. Sin embargo, creemos que vale la pena compartirla.

Luego de un largo día trabajando, mi mamá sirvió de cena a mi papá un plato con salchichas y pan tostado que estaba bastante quemado. Yo esperaba para ver si alguien notaba el pan quemado, pero mi padre lo único que hizo, a pesar de haberlo notado, fue tomar uno de los panes y preguntarme como me había ido en el día.

Mientras le contestaba, untó mantequilla y mermelada al pan y se lo comió completamente. Cuando ya me iba a dormir, escuché a mi madre pidiendo disculpas a mi papá por los panes quemados. Mi papá le respondió: "Cariño, no te preocupes, a veces me gustan los panes muy tostados."

Cuando fui a dar las buenas noches a mi padre, le pregunté si en verdad le gustaban los panes quemados. El me respondió:

"Tu mamá de seguro tuvo un largo día de trabajo y por ello debe estar muy cansada. Además, un pan tostado quemado no le hace daño a nadie. En la vida encontrarás cosas imperfectas y gente imperfecta. Nadie es perfecto. Pero una de las cosas más importantes de la vida, es aprender a aceptar los defectos de los demás, y celebrarlos. De esa manera, se puede crear una relación sana y duradera. Un pan quemado no debe romper nunca un corazón.

Siempre sé más amable de lo que tú creas que es necesario ser. Recuerda que todos tenemos problemas y aprendemos cada día a vivir. Es probable que no nos alcance la vida para aprender todo lo necesario."




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