5.- Esta mamá debería correr porque sus hijos lucen como psicópatas ¿a poco, no?

Antes de abordar el tema de “¿qué hacer cuando la maestra o el maestro está equivocado?” Me gustaría mencionar cuáles son los factores o las excusas más populares entre los maestros, por las que, según ellos, no logran hacer que sus alumnos aprendan.

¿Por qué los maestros culpan a los niños por no aprender? Desde mi punto de vista cada estudiante tiene una gran capacidad de aprendizaje. De hecho, es más fácil para un niño aprender que para un maestro enseñar, ya que en esta última interviene un don con el que poco nacemos, vocación.
En un taller para maestros nos preguntaron, ¿por qué creen ustedes que algunos de sus alumnos no aprenden?

La lista de obstáculos se hizo larga:

Mala actitud
Falta de apoyo en el hogar
Discapacidad de aprendizaje
Abuso de sustancias
Apatía
Desafío, rebeldía
Bajas aspiraciones
Falta de dormir adecuadamente
Pereza
La forma en la que enseña el profesor
Falta de preparación
Distracciones... 

. foto 2ñarlos

No hay duda de que los factores sociales y el apoyo en el hogar tienen un enorme impacto en el aprendizaje de nuestros hijos. Muchos estudiantes llegan a la escuela enfrentando problemas de los cuales, usted, ni se imagina. No obstante, estos problemas no pueden ser resueltos por los maestros. Podríamos señalar una larga lista de factores tales como problemas psicológicos, hábitos de estudio deficientes, problemas emocionales, retraimiento, agresión o violencia, aislamiento social, conflictos en el hogar, expectativas excesivamente altas por parte de los padres, o padres que no apoyan a sus hijos; problemas médicos, la falta de preparación académica por parte del docente, una experiencia traumática previa, la pobreza y la baja confianza en sí mismos o baja autoestima.

Al mirar una lista como esta es fácil de entender por qué los educadores pueden caer en la trampa de culpar a otros por el bajo rendimiento de un estudiante. Sin embargo, lo cierto es que los implicados en un bajo rendimiento escolar suelen culparse entre sí, tal como lo ilustra este autor desconocido:

 foto 5ñarlos

El profesor de la universidad que dice que su estudiante es una vergüenza, y le echa 

la culpa de su falta de preparación a la escuela secundaria. Pero el maestro de la escuela secundaria dice que el niño es un tonto, y la culpa, por supuesto, es de la escuela media.

Los maestros de la escuela media dicen que tal estupidez se debe a que le enviaron al muchacho sin buena preparación primaria. Pero el maestro de primaria dice que el jardín de infantes es el responsable, pues nunca han visto peor preparación. El maestro de jardín de infantes dice, ¿qué clase de madre tiene ese niño?
Y la madre dice: "pobre niño indefenso, no tiene la culpa". En la familia de su padre son todos así.  Pero el padre, al final de la línea, dice: "¡Dudo que el bribón sea mío!"
Culparnos, sin embargo, no nos ayuda a resolver los problemas de aprendizaje de un niño. 

Si bien es fácil identificar todos los factores que contribuyen a que un niño no tenga éxito en la escuela, es mucho más importante que identifiquemos aquellas cosas que no podemos controlar. Por ejemplo, no podemos controlar que un estudiante tenga sueño, a menos que lo dejemos dormir en clase. No podemos controlar que el niño o niña tenga hambre, a menos que le demos de comer todos los días antes del recreo, porque el niño ni siquiera ha cenado. No podemos controlar nada de lo que sucede fuera de la escuela a menos que los adoptemos (¡y los supervisemos de cerca!). Y no hay forma de controlar lo que le ha sucedido en el pasado.

¡Únete a la discusión
comments powered by Disqus