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Ciudad del Vaticano - Este pasado domingo el papa Francisco canonizó a dos de sus predecesores: Juan XXIII y Juan Pablo II. Estas dos figuras desempeñaron un papel importante en la Iglesia católica. Miles de peregrinos devotos entre cánticos y aplausos por toda la Plaza de San Pedro presenciaron al magno evento. 

"Declaramos y definimos a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II como santos y les enrolamos entre los santos, decretando que sean venerados por toda la Iglesia", proclamó Francisco en latín, a los 30 minutos de iniciada la ceremonia. 

Al acto también acudió el anterior papa Benedicto XVI, quien se convirtió en el primer pontífice en renunciar al puesto en 600 años. Benedicto asistió vestido de blanco. Caminando pesadamente asistido por un bastón. 

Juan XXIII, en la memoria de muchos, ha quedado como "el papa bueno" o como "el papa más amado de la historia". Su forma de ejercer el poder se caracterizó por el servicio y el perdón: cuando era patriarca de Venecia supo que uno de sus sacerdotes no llevaba una vida santa y frecuentaba lugares poco dignos para un eclesiástico. Angelo Giuseppe Roncalli, nombre secular del papa Juan XXII, pudo ejercer todo el peso de su poder como sumo pontífice. Sin embargo, un día lo esperó en lugar que el sacerdote descarriado solía frecuentar. Al llegar el sacerdote palidece, el patriarca lo toma de la mano y lo lleva devuelta al palacio. Luego, estando en su despacho se arrodilla ante el sacerdote caído y le pide que le confiese, y le dice: «Hijo mío, me gustaría que reflexionases acerca del don maravilloso que Dios te ha dado de perdonar los pecados a los hombres, incluso a tu mismo arzobispo. Que esto te anime a evitar lo más posible el pecado en tu misma vida y como gratitud a Cristo». 

En otro orden, Juan Pablo II, nombre secular Karol Józef Wojtyla, también mostró su capacidad como poeta, filósofo y dramaturgo. Entre sus escritos destaca la obra teatral 'El taller del orfebre'. 

Debido a sus múltiples viajes al extranjero, en particular en América Latina, los medios de comunicación le dieron a conocer como «el atleta de Dios», «el caminante del Evangelio», el «Papa viajero» o el «Papa peregrino». 

Cada pontífice en su tiempo fue responsable de grandes cambios dentro de la Iglesia católica. Juan XXIII estuvo a la cabeza de la Iglesia desde 1958 a 1963. Inició el Concilio Vaticano Segundo. Mientras que Juan Pablo II desempeñó un papel clave en el escenario mundial, por casi 27 años. 

850 cardenales y obispos estuvieron presentes en la ceremonia. Entre los presentes la gran mayoría era polaca, que viajaron desde Polonia a manifestar su apoyo y simpatía. La popularidad del papa Francisco fue pieza clave para convertir esta doble canonización en un hecho sin precedentes. 

Según la Iglesia católica y sus miembros “Estos papas dejaron una marca indeleble en el catolicismo, por sus vidas guiadas por la santidad. Por tanto, merece la imitación de los fieles”.

A través de las investigaciones de la Iglesia, se han acreditado milagrosas intercesiones de estos pontífices ante Dios luego de sus muertes. Curas médicas milagrosas e inexplicables en personas enfermas, desahuciadas que les rezaron y fueron curadas.    

No obstante, un sector piensa que Juan Pablo II fue canonizado muy rápido.

¿Qué opina usted de todo esto?





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