Los esperanzados padres fueron llevados a la justicia por negarse a desconectar a su bebé del respirador artificial, pues tienen esperanzas de que él pueda recuperarse, pero los médicos del Great Ormond Street Hospital de Londres solicitaron a la Suprema Corte que lo dejen morir en paz.

A los desesperados padres les dieron la fecha exacta en la que su hijo será desconectado. Lamentablemente, la pareja no puede decidir, no puede darle una oportunidad a su hijo de vivir. Los galenos les piden simplemente que se rindan y lo dejen partir. Charlie, su pequeño bebé, se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del mencionado centro de salud.

Connie Yates y Chris Gard, padres de Charlie, creen que su hijo no está sufriendo. Para ellos el niño está estable y piden que la vida de su bebé sea preservada. En búsqueda de alternativas, los padres están dispuestos a pagar un tratamiento que cuesta un millón de euros. Ellos están dispuestos a ir China de rodillas, de ser necesario, con tal de salvar la vida de su pequeño.

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Cuando el bebé de los Gard nació tenía un peso normal y se veía muy saludable, pero Charlie comenzó a tener problemas en su desarrollo: cada día estaba más débil. A los dos meses de vida fue hospitalizado.

¿Qué tiene Charlie?


 Oremos por Charlie 2ñarlos
Charlie padece de la enfermedad mitocondrial. Esta condición afecta las células del cuerpo y causa problemas en los pulmones, riñones e hígado, también podría ocasionar problemas de audición. 

Charlie se está apagando porque las mitocondrias, la parte de la célula que genera la corriente que lleva la energía necesaria a cada célula, no están trabajando. Si estas no reciben esta energía, los órganos se ven afectados. Hasta ahora no se conoce cura, por eso los médicos insisten en dejarlo morir.

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La esperanza

En su carrera contra el tiempo, los padres han encontrado un doctor en los Estados Unidos que está trabajando en una cura. La madre explica que no hay nada qué perder, para ellos existe la posibilidad de curarlo y creen firmemente que su hijo puede vivir una vida saludable.

Los padres están tratando de conseguir el dinero para el tratamiento que consideran es su última esperanza. También están tratando de que los jueces no ordenen desconectar a su bebé.

Por otra parte, el hospital dice que han hecho todo lo posible por ayudar a Charlie a sobrevivir, pero Charlie ha empeorado. "Sentimos que hemos agotado todos los posibles tratamientos", explicaron.

El hospital agregó que aprecian lo que su familia está haciendo para salvarle la vida, pero que lo mejor para el bebé es desconectarlo del soporte vital.

Oremos todos por un milagro para Charlie, si tiene éxito su tratamiento salvaría las vidas de otros niños que nacen con esta misma condición. Dios siempre tiene la última palabra.

 

 
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