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La madre murió dando a luz a su hija, pero Dios tenía otros planes

Uno de los alúdes más grandes que se han llevado a cabo en Guatemala, esto ha dejado 131 víctimas conocidas hasta el momento, pero que aún faltan por rescatarse muchos cadáveres.

Luego de tres días de haberse producido el “derrumbe en El Cambray II”, en Santa Catarina Pinula, ha llegado a registrarse la muerte de 131 personas, pero se considera que este número de difuntos podrían aumentar debido a las personas que aún se encuentran desaparecidas. El Gobierno de Guatemala continuará trabajando hasta extraer todos los cuerpos, teniendo en cuenta que se estima que hay 300 personas desaparecidas. "Se mantiene la instrucción de recuperar hasta la última persona", ha manifestado el portavoz de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, David de León.

Se conoce que los cuerpos de rescate pertenecientes a  Guatemala hasta el día domingo ya habían recuperado los cadáveres de 131 personas que perecieron a causa de uno de los peores aludes en la historia del país
Hasta el día de hoy, los cementerios siguen llenos de traumatizados familiares dando sepultura a sus seres queridos los cuales fallecieron dentro de este alud.

Los trabajos de busca de cuerpos se reanudaron ayer a las 6:00 am, pues el domingo se habían suspendido  a las 5:30 pm debido a la lluvia. Sin embargo, la esperanza de encontrar a alguien con vida se reduce cada vez más pasadas 72 horas desde que un alud de tierra  enterrara 125 viviendas en esta zona. El propio portavoz de Bomberos Voluntarios, Julio Sánchez, señala que para encontrar a alguien con vida "influyen muchos factores, como la edad, la condición física, el lugar donde quedó atrapada la persona y si tiene algún espacio en el que poder respirar algo de oxígeno. "No tenemos todavía una fecha indicada en la que paralizaríamos las labores de búsqueda, sino que estaremos trabajando hasta que se nos necesite", añadió.

Desde este domingo se prohibió la entrada de voluntarios con palas, a diferencia de los últimos 2 días en los cuales si ingresaban a ayudar; por lo tanto ahora todo el trabajo de búsqueda ha sido centralizado en las excavadoras que extraen toneladas de tierra hasta hallar el resquicio de alguna de las viviendas hundidas.
En la misma excavadora se sienta en un lateral un efectivo de los bomberos voluntarios para atisbar algún cuerpo y en tal caso, ordenar la paralización de la máquina para proceder a su extracción; de forma que ya no se grita silencio cada 15 minutos, como ocurrió el viernes y el sábado, para intentar escuchar a alguna persona que aún se mantuviera con vida y estuviese atrapada en el subsuelo. Por tanto, se ha reducido de manera drástica el personal que está trabajando en la búsqueda de cuerpos, por lo que solo se permite la entrada de grupos de un máximo de 22 personas, ya sean policías, bomberos o demás personal de rescate. El ministro de Defensa, William Adalberto Mancilla, ha recalcado que con esta disminución de efectivos en el lugar de la tragedia, hasta alcanzar la cifra de 882, se ha logrado un ambiente "más controlado, más seguro y menos congestionado".

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