Dios te dice: Estoy orgulloso de ti Dios | Reflexión Cristiana

En 2016 una anciana de 83 años de krasnoyask, Rusia, escuchó el llanto de un bebé frente a su casa. La curiosidad y la incertidumbre de que algo le estuviera pasando a la criatura, la obligaron a echar un vistazo.

Sobre la hierba, envuelta en una manta color lila, yacía un bebé. Sorprendida por el hallazgo, la anciana lo tomó y lo llevó a un orfanato que queda cerca de su casa.  De inmediato los médicos examinaron al bebé, y se alegraron al comprobar que se trataba de una niña. La bebé estaba en perfectas condiciones, con tan solo una semana de nacida.

La niña estaba bien abrigada. Junto a ella la anciana encontró un paquete de pañales y algo de comida para bebés. Pero cuando los doctores le quitaron la ropita, descubrieron algo que les rompió el corazón.

Entre la ropa de la bebé había una carta escondida que, decía: “Perdónenme, pero no sé qué hacer. Es una bebé muy tranquila y muy saludable. Se llama Uljana. Nació el 12 de agosto de 2016 y ya tiene todas sus vacunas. Esto es lo peor que he hecho en mi vida. Prometo que regresaré por ella, pero ahora mismo no tengo otra opción. Ya tuvimos que dormir una noche en las calles…”.

De inmediato, varias familias quisieron adoptar a la bebé, pues nadie creyó que su madre regresaría por ella. Sin embargo, a los cuatro días apareció una joven mujer preguntando por su hija…

En el orfanato cuestionaron a la joven, por lo que ella contó esta desgarradora historia:

Se llama Nataljia y había viajado a la ciudad en busca de trabajo. Poco tiempo después, conoció a un chico y comenzaron una relación. Nataljia quedó embarazada, su novio no quiso hacerse cargo de su responsabilidad y le pidió que abortara. Ella se negó, y él la abandonó. 

Natalja perdió su trabajo, discutió con sus padres porque estos se negaron a ayudarla. Al momento de nacer Uljana, su madre se encontraba completamente sola en el mundo. Desesperada, preguntó en el hospital si podían quedarse con su hija algunos días más, pero su petición fue rechazada. Durante varios días vagaron sin rumbo por la ciudad, sin tener adónde ir.  La noche que tuvo que dormir en la calle con su hija, se dio cuenta de que esto no era lo mejor para su bebé, por lo que se armó de valor y decidió buscar a alguien que sí la pudiera cuidar. Por eso decidió dejar a Uljana cerca del orfanato. 

Al momento de dejar a la bebé sobre la hierba, Natalja se escondió detrás de un edificio hasta asegurarse de que alguien se había llevado a su bebé. Natalja estaba avergonzada de sí misma.  Durante los siguientes cuatro días, pudo reunir algo de dinero. También convenció a sus padres para que aceptaran a su nieta, y encontró una asociación de mujeres, quienes se ofrecieron a darle albergue temporal a ambas. Desgraciadamente, era demasiado tarde, Natalja había perdido la custodia de su hija. Las autoridades habían determinado que Uljana era huérfana.

Natalja rápidamente buscó la manera de recuperar a su hija. Tuvo que hacerse una prueba de ADN y someterse a exámenes médicos y pruebas psicológicas. Además, la policía la interrogó varias veces.

El proceso duró más de cuatro meses, pero los jueces decidieron darle una segunda oportunidad. Madre e hija regresaron al pueblo natal de Natalja. Sin embargo, actualmente está criando a su hija bajo la estricta supervisión del Departamento de Servicios Infantiles, pues en un momento fue una “mala madre”.

Esta historia ha dado lugar a un sinnúmero de debates. Un grupo dice que Natalja debería de estar presa por haber abandonado a su hija. Pero otro grupo dice que esta madre merece una segunda oportunidad.

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