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10 Formas raras y originales de conquistar a una mujer

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“Mi hija ya no es mi hija… ahora no es más que un envoltorio”, escribió Charlotte Fitzmaurice a la Corte Suprema, indicando además que ella merecía estar en paz y tener el derecho de morir para acabar con su sufrimiento, el cual la hacía gritar durante horas, a pesar de la morfina y ketamina que le era administrada. 

“La luz de sus ojos se ha ido y ha sido reemplazada por el miedo y el deseo de estar en paz. Hoy me dirijo a usted en favor de Nancy, y es que realmente creo que ella ha sufrido lo suficiente. A mí sólo me queda decir que se me parte el corazón”, añadió la madre. 

La solicitud fue aceptada, marcando un hito sin precedentes en el Reino Unido, al concederle la muerte por eutanasia a una persona que no padecía una enfermedad terminal y que aún podía respirar por sí misma.


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La juez Eleanor King explico al diario Metro que "El amor, la devoción y la competencia de su madre son evidentes. Incluso, en el mundo en el que vivía encerrada la niña, tuvo cierta calidad de vida, pero lamentablemente ya no era así". 

Charlotte Fitzmaurice contó que decidió no querer ver más a su hija sufrir de esa manera: "No podía dejarla durante meses con un dolor tan extremo. Me mató el hecho de saber que no podía ayudarla más. Todas las enfermeras lloraban al ver y escuchar sus gritos". 

Nancy Fitzmaurice fue privada de todo suministro requerido y murió el pasado 21 de agosto.


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