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¿Los ricos son malos?
Historia original escrita por : Isaias Arvizu


CONTINUACIÓN: 

''EL CHEKE'' Y SU ACTUACIÓN ESTELAR

 

Seguimos en la búsqueda de clientes, pero esta vez estábamos mucho más motivados, porque se dieron cuenta que tal vez sí había sido buena mi idea.

En la siguiente residencia, vuelven a prescindir de los servicios de mi hermanita para que barriera y trapeara el piso. La señora se queda viendo a mi hermanito, parado enfrente de la puerta. “El Cheke” sabía que tenía que esforzarse con su actuación. Entonces preguntó con su carita feliz: “¿Quiere que le lave su carro?”.

“¡Ay, mi amor, qué lindo!”, le dijo la señora y se agachó para agarrarle su carita. “Estás muy chiquito para lavarme ‘la combi’ (camioneta)”. Ahí “El Isackoyo” y yo le decíamos en susurro casi para que nos escuchara: “la carita triste, Cheke, la carita triste”. Entonces, con la carita triste irresistible, le dijo: “pero mis hermanos me pueden ayudar”. Ante esto, la señora le preguntó: “¿Ah, sí? ¿Y dónde están?”. Salimos nosotros con balde, trapo y bolsita de jabón Ariel medio vacía en mano.

“Ah, bueno, entonces si ellos te van a ayudar, está bien”, dijo la señora, que nos mostró donde estaba la llave del agua y se metió a su residencia. Me quedé entonces viendo la mansión, que tenía unos ventanales enormes, una cochera para varios autos, sin cerco, todas las calles pavimentadas y un jardín con pasto, como el de las novelas.

Le dije al “Cheke”: “tú siéntate, nosotros haremos el trabajo sucio, tú debes permanecer limpio, impecable para tu presentación con nuestros futuros clientes”, pero en verdad era para limpiar un poco mi conciencia, por la manipulación que estaba ejerciendo sobre él, acerca de lo del castigo de lo alto si me desobedecía.

 

¿NUESTRO CARWASH O PARQUE DE DIVERSIONES?


Abrí a todo la llave del agua y con la manguera empecé a remojar toda “la combi negra brillosa”, pero luego empezamos a jugar a remojarnos unos a otros, no perdíamos la oportunidad de divertirnos, hasta “El Cheke” se olvidó de su encomienda de permanecer limpio y fue el que salió más enlodado. Aún recuerdo su carita feliz mientras jugábamos con el agua, nos correteábamos unos a otros y jugábamos luchas entre el agua y el lodo que se hacía debajo del zacate. “El Isackoyo” disfrutó tanto el momento cuando yo tenía atrapado al “Cheke” entre mis piernas, echándole agua en la cara directamente con el chorro de la manguera y por sorpresa vino Isaac y me vació la cubeta llena de jabón en mi cabeza. Se rieron a carcajadas porque cuando yo quería hablar se me hacían burbujas de jabón en la boca. 


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LA COMBI NEGRA



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