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Historia original escrita por : Isaias Arvizu
Edición: Hermes Alberto Carvajal



CONTINUACIÓN: HICE EL INVENTARIO

 

A ver, llevamos la bolsita de jabón en polvo Ariel casi vacía que le hurtamos a mi amá del lavadero, un balde de fierro que usaba mi apá para guardar tornillos, trapos rasgados (me tocó sacrificar un pantalón mezclilla, de los únicos dos que tenía y una camisa de algodón). Ahora sí, todo listo. Lo único que debíamos asegurarnos era encontrar puros clientes que, como requisito, aceptaran lava-carros y jardineros con o sin experiencia, porque nosotros no habíamos lavado ni siquiera una bicicleta. Y de jardines, mejor ni hablamos, pues nomás los habíamos visto en la tele. 

ENCOMENDADOS A DIOS

 Ya íbamos en fila india caminito a la calle cuando nos gritó mi amá: “¿Adónde van sin la bendición de Dios? Regresamos y nos hizo tomarnos de la mano en círculo para hacer una oración y encomendarnos a la protección de nuestro creador, y que fuera Él quien nos llevara con las personas indicadas para traer el sustento a casa.

Esperamos el camión, “El Multi-rutas”. Nos bajamos enfrente de la televisora. “El Cheke” y “La Palma” –perdón, la Alma, por si ella está leyendo esto, no sea que se enoje--. Bueno pues, tocaron en las tres primeras puertas de las residencias. Nadie salió, ni siquiera contestaron. Mis hermanitos se me quedaban viendo como preguntándome “¿esto funcionará?”. Nomás les hice una seña hacia el cielo, como diciéndoles “¡aguas con el castigo si me desobedecen!”.

Se lanzó “El Cheke” a la cuarta casa, también “La Palma”, mientras “El Isackoyo” y yo permanecíamos ocultos entre los matorrales del jardín, como bandidos esperando atacar.

Sale una señora, emplea solamente a “La Palma”, para que le lavara los platos. No había ningún auto afuera y ya andaba un señor limpiando el jardín. Nosotros nos quedamos a esperarla afuera. Nos sentamos en el pastito verde, hermoso como una alfombra. De repente, empezamos a jugar luchitas, nos revolcábamos en el pastito fresco. Pero cuando empezamos a sudar nos agarró una picazón, no supe si eran hormiguitas o nos habíamos alguatado con el pasto. Lo que sí recuerdo es que disfruté muchísimo ese momento. 

Salió “La Palma” con dinero en mano. Todo pude manipular en ella, menos el que yo le administrara su dinero; se lo guardó y me dejó muy en claro que ella se lo había ganado, por lo tanto, no le molestara más al respecto.

 

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''EL CHEKE'' Y SU ACTUACIÓN ESTELAR


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