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Mira Lo Que Le Pasa A Tu Cuerpo Al Beber Agua de Coco (Segunda parte)


El respeto a la creación de Dios 

La madre de Joshua, un bebé fallecido a las pocas horas de haber nacido, nos pone a pensar más en serio sobre el milagro de la vida. Ale, se negó a abortar. Ella le da gracias a Dios y comparte con nosotros su historia: “... Por más enfermo que estaba mi hijo, no era una bolsa de basura que podía desechar, yo les decía: Yo voy a luchar por mi bebé, sea como sea. Viva un minuto, una hora, meses o 40 años…".

Aquí está su historia, la hemos dividido en dos partes:

 

¡Hola!


Me llamo ALE ORTIZ, soy Paraguaya y tengo 19 años, vivo actualmente en Austria. Me encantaría poder compartir nuestra historia de fe y de amor en su página de facebook DiosEsBueno.com

El es mi bebé JOSHUA, nació prematuro, por una cesárea planeada a las 29 semanas de vida el 31/05/2012. Nos enteramos a las 12 semanas que nuestro bebé tenía "Hydrops fetalis" (Hidropesía fetal). Este es un problema muy grave, el cual pone en riesgo la vida del bebé, ya que provoca un edema grave (hinchazón) en el feto y en el recién nacido. 

Mi bebé JOSHUA, nació prematuro, por una cesárea planeada a las 29 semanas de vida el 31/05/2012. Sin embargo, yo decidí no comentarle a nadie porque no quería que vieran a mi hijo con otros ojos: me acuerdo que una semana antes de ir a la consulta con el ginecólogo (para confirmar mi embarazo) yo ya le había hablado a mi esposo, le dije que pase lo que pase, teníamos que luchar por nuestro hijo. Era un sentimiento que tenía, un sentimiento de que algo podría pasar, cuando aún no sabía de la enfermedad de mi bebé. 

Los Doctores del hospital, específicamente los que trataban a las mujeres con embarazo de alto riesgo como el mío, se portaron de maravillas, y eran muy sinceros a pesar de lo que decían, no siempre sonaba muy lindo, pero yo les tome confianza. 

Ellos desde el principio, nos dijeron que pensaban que nuestro bebé no iba a vivir mucho tiempo... Ellos pensaban que Joshua iba a morir en mi vientre, pero el plan de Dios era otro..

 

Comenzó nuestra lucha. Yo sacaba las fuerzas del AMOR de madre que siento por mi hijo, que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta: que aguanta cualquier cosa difícil como si nada, porque escuchar y ver la cara de más de 5 doctores y ecografistas, que te miran sin esperanzas y, peor aún: obligada en esos momentos de angustias a tener que entender otro idioma, el Alemán; que no es mi idioma madre. Tener que escuchar diagnósticos diferentes, te duele... ¡te duele en el alma! Como mamá no poder hacer NADA, porque las cosas no van a cambiar: si yo comía más o menos, o si yo caminaba más; o si no movía una silla... nada de lo que yo hiciese iba a cambiar el estado de mi hijo… 

No obstante, por mi salud mental decidí SIEMPRE ir sola a todas las consultas. Tuve una mala experiencia al llevar una vez a la mamá de mi esposo: cuando ella escuchó el diagnostico, se quedo muda, y me dijo al salir: — Ale, me das mucha pena... Yo le respondí: —Pero… ¿Por qué pena? Es mi hijo... el hecho de que este enfermo, no le hace menos".  Pero bueno, decidí eso porque uno cuando está en una situación  así... necesita FUERZAS de los demás, no que te tengan lastima... 

Cada vez que estaba en el hospital, yo solo quería ver a mi bebé, y coleccionar sus ecografías. Era ver ese corazón palpitar, lo que me impulsaba a seguir... Los doctores no me entendían porque aquí, no es común que una mamá quiera seguir con su embarazo, con un diagnóstico como el mío. Siempre tenía que argumentar horas y horas con el equipo médico el porqué yo quería seguir con mi embarazo... Por más enfermo que estaba mi hijo, no era una bolsa de basura que podía desechar, yo les decía: "Yo voy a luchar por mi bebé, sea como sea. Viva un minuto, una hora, meses o 40 años". Nunca me detuve, ni perdí mi FE en que las cosas podían llegar a cambiar, y le pusimos a Joshua de apodo "Milagroso". Lo que nos tenemos que poner a pensar es que un minuto es tan valioso, y no le damos importancia. 

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