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Canciones cristianas gratis para dar consuelo y alegria a tu alma

No es frecuente que nos encontremos con personas que en verdad se preocupen por la gente humilde. Akhilesh Kumar es una de esas personas a las que sí le importa.


Estamos tan atrapados en nuestras vidas privilegiadas y problemas del primer mundo; que es bastante fácil olvidar que hay personas que están luchando por su próxima comida. Pero esto es una necesidad que Akhilesh vio cuando se sentó a cenar en el Hotel donde se hospedaba.


Después de un largo día de reuniones, ordenó comida. Cuando su cena llegó a la mesa, vio un par de ojitos mirando a través de la ventana. Se dio cuenta de que eran los ojos de un pequeño niño de la calle al que se le hacía agua la boca con la exquisita comida que había en las mesas.


Kumar le hizo un gesto al niño para que entrara,y el niño fue con su hermana pequeña a su lado. Él les preguntó qué querían comer, y el niño señaló el plato de Kumar, por lo que les pidió lo mismo.


Cuando la comida llegó, el niño apenas podía contenerse. ¡Estaba tan emocionado por el festín que le esperaba! Sin embargo, su hermana pequeña puso sus manos hacia atrás, lo que indicaba que quería lavarse las manos primero.


Después de que se lavaron las manos, en silencio limpiaron sus platos quedando completamente satisfechos. Cuando terminaron, se levantaron, miraron a Kumar y salieron del restaurante. Kumar ni siquiera había tocado su comida en el momento en que ellos habían terminado. Ya estaba lleno. La expresión de sus rostros lo llenaron con la felicidad que necesitaba.


Después, poco a poco terminó su propia comida y pidió la cuenta. Cuando la dejaron en su mesa, se sorprendió al ver lo que había en ella.


No había ningún cargo en la cuenta, sino un mensaje. Cuando lo vio, las lágrimas brotaron de sus ojos. Decía:

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