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Ciudad de México.- Lo que hacía un hijo con su madre ha causado indignación en su comunidad:

Juan Carlos Dávila Macías se levantaba muy temprano todos los días para recoger a su madre de 81 años de edad. Pero Macías no iba a recogerla para llevarla a sus terapias o para agradecerle su sacrificio y educación durante todos estos años, la recogía para llevarla a la estación del Metro Hidalgo para obligarla a pedir limosna.


Juan Carlos maquillaba a su madre y la obligaba a vestir ropas harapientas, luego la anciana era obligada a pedir limosnas durante más de 11 horas diarias. Cada día la madre de Macías colectaba entre 500 y 700 pesos;  al final la "jornada de trabajo" el hijo la escondía en un motel de paso y le quitaba todo el dinero que había conseguido.


Macías explotó a su madre por más de tres años y no le dejaba ni un solo peso. La pobre anciana aguantaba callada porque tenía la esperanza de que su hijo cumpliera su promesa de llevarla a vivir él. Ese era su único aliciente, por lo que soportaba las humillaciones de su hijo y le seguía el juego sin decir nada.


Gracias a diversas denuncias anónimas de los vecinos y usuarios de Metro, la Fiscalía de la Ciudad Capital detuvo a este mal hijo que “ponía” a trabajar a su madre porque él no tenía trabajo y, según él, era la única manera de obtener  dinero. El delincuente también agregó que nunca descuidó a su madre y que la anciana estaba consciente de los hechos.


Al momento de su arresto Juan Carlos tenía en su poder el producto del trabajo de la víctima, por lo que fue enviado al reclusorio Preventivo Varonil Norte, donde se espera que el juez penal inicie proceso por el delito de trata y explotación de personas.


La madre recibió apoyo psicológico, médico y de orientación jurídica. El dictamen forense de la señora determinó que esta presentaba un alto grado de afectación y vulnerabilidad, por lo que la Subprocuraduría de Atención a Víctimas del Delito y Servicios a la Comunidad  intervino para garantizar que la anciana recibiera atención integral y fuera enviada a un refugio para obtener el cuidado y la atención que requiere.

Al contactar a los demás familiares de la víctima, ellos afirmaron que desconocían por completo el macabro “plan laboral” de Juan Carlos. Afirman no estar enterados de que su madre se vio obligada a pedir limosnas, y dijeron que la mujer nunca dijo nada sobre la explotación laboral a manos de su hijo, quizás por miedo o por vergüenza.


Más de tres años trabajando 11 horas diarias y… no sabían nada. No tenían idea de las condiciones en las que se encontraba esta anciana de 81 años. USTED, ¿QUÉ OPINA?



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