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Este anciano tan solo quería una puerta de garaje, pero la ley se lo negó y no le quedó otro remedio que hacer esto:

La ley no es más que un conjunto de reglas a las que se deben someter todos y cada uno de los habitantes de un país, lo quieran o no, para poder convivir en paz y así evitar conflictos. Todos —por igual— debemos someternos al imperio de la ley. Pero ¿qué pasa cuando la ley es un tanto absurda?

Por ejemplo, en New York la pena por saltar de un edificio es la muerte (XD), en la ciudad de York (Inglaterra) es legal asesinar a un escocés dentro de las antiguas murallas, pero sólo si él lleva un arco y flechas. Volviendo a los Estados Unidos, es ilegal en Wilbur, Washington, montar un caballo feo, y en Denver (EE.UU.) es ilegal prestar la aspiradora al vecino..., y así tenemos un racimo de leyes raras y absurdas, pero bueno, ¿qué le vamos a hacer? Son leyes y las leyes se respetan. 

La historia que te traemos hoy es la de un anciano jubilado desde hace ya algunos años. Este hombre dirigía una tienda ubicada debajo de su domicilio, y al momento de jubilarse de toda actividad comercial decidió sacarle provecho a su antiguo local. Así que tuvo la brillante idea de al fin poder tener su propio garaje. 

Sin embargo, la ley se lo negó rotundamente, suponemos que en esa zona está prohibido cambiar o alterar la fachada de las edificaciones. Pero en todo caso, este anciano lejos de dejar de lado su necesidad de tener un lugar donde aparcar, se las ingenió para hacer la trampa.



Este señor no se complicó la vida, solo es cuestión de quitar esta banca...




Luego abrir el cristal del escaparate como si fuera una ventana, halar de esta palanquita  ...



Continuar halando pacientemente unos cuantos metros...  CONTINÚA EN LA PÁGINA SIGUIENTE


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