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Mississippi - El forense dijo que comenzó a respirar de repente. Los médicos forenses no utilizan la palabra "milagro " a la ligera. Pero el forense Dexter Howard no encuentra explicación alguna e utiliza sin reparo la palabra "resurrección", por así decirlo, cuando Walter Williams, quien fue declarado muerto la noche del miércoles, comenzó a respirar cuando lo iban a embalsamar.

Howard recibió la llamada de la enfermera del hospicio donde se encontraba Williams, quien le dijo a Howard que Walter Williams, de 78 años de edad, había fallecido. Un miembro de la familia llamó para confirmar el deceso, dijo Howard. 

Howard y Byron Porter de Porter & Sons Funeral Home en Lexington, Mississippi, pasaron por el hospicio para recoger el cuerpo y efectuar los preparativos del funeral. Howard le tomó el pulso a Williams a las 9 pm y lo declaró muerto. 

"No había pulso. Él estaba sin vida ", dijo Howard. 

El forense terminó su papeleo, colocó Williams en una bolsa y lo transportó a la funeraria, según el mismo relata. Sin embargo, allí, algo extraño sucedió: La bolsa en la que había puesto el cadáver de William se movía. 

" Lo tenemos en la sala de embalsamamiento, y nos dimos cuenta de que sus piernas comenzaron a moverse, como patear", dijo Howard. " Él también comenzó a respirar". 

Sorprendidos, inmediatamente llamaron a una ambulancia. Los paramédicos llegaron y conectaron a Williams a monitores. Efectivamente, su corazón estaba latiendo, por lo que lo transportaron al Hospital del Condado de Holmes. 

"Ellos estaban en shock. Yo estaba en shock. Creo que todos en el hospital estábamos en estado de shock ", relata Howard emocionado. 

Howard es un funcionario electo, no es médico. Más de 1.500 condados en los Estados Unidos eligen a los jueces de instrucción y la mayoría no requieren títulos médicos.

En sus 12 años como médico forense del condado, ni durante su década como médico forense adjunto Howard había visto algo parecido. Él estaba absolutamente seguro de que Williams estaba muerto. 

La única explicación razonable que se le ocurre a Howard  es que el desfibrilador de Williams, implantado debajo de su piel en el pecho, arrancó (jumpeó) el corazón de William al ser colocado en la bolsa para cadáveres. Pero en conclusión,  "este es un milagro". 

Miembros de la familia le agradecen a Dios por salvar la vida del agricultor de toda la vida, al que ellos llaman " bola de nieve". 

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