Mi mujer me fue infiel porque es una ama de casa deseperada | Testimonios de infidelidad

Estados Unidos es uno de los pocos países nombrados y calificados como uno con la mejor calidad de vida. Pero, a pesar de que no se encuentra en el puesto número uno de esa lista, miles de personas se trasladan para ese territorio, con la finalidad de vivir el "sueño americano". La mayoría de esas personas, se trasladan desde México, y no precisamente son de nacionalidad mexicana. Pero son un número de inmigrantes de ese país, quienes se trasladan hasta USA bajo muchas condiciones, malas y buenas. La mayoría, llegan al país del norte sin ningún sustento, y deben someterse a trabajos forzosos y labores casi impensables, para poder pagar una comida, un techo e ir ganando posición mientras se vive el proceso de adaptación en ese nuevo país. Porque, el "sueño americano" es duro de roer al principio, para todos los inmigrantes que traspasen sus fronteras. 
 

De ese modo, se conoció el caso de un inmigrante quien sufrió un accidente en el año 99, mientras se transportaba en una camioneta llena de personas indocumentadas buscando un sueño y una oportunidad de empleo. El vehículo se estrelló, dejando un importante saldo de heridos, incluyendo a uno de ellos en estado de gravedad. En el hospital al que fue trasladado, fue diagnosticado vegetal con daños cerebrales irreparables y sin poder hablar. En el recinto médico, fue asistido de forma constante pero sin identificación alguna. Los médicos y enfermeras siempre con la esperanza de que alguien conocido apareciera y lo identificara. 

Fue dieciséis años después, que el enfermo y víctima del fatídico accidente, fue visitado por sus familiares quienes lo reconocieron, y pidieron anonimato. 

Las patrullas fronterizas radicadas en San Diego, estado de California (E.E.U.U), fueron quienes se encargaron de trasladar al herido de la camioneta pick up hasta el hospital de Villa Colorado. 

"Garaje 66", como fue llamado por los médicos y enfermeras del hospital, estuvo recluido sobre una camilla, una década y 6 años, sin ninguna identificación y bajo el pago de setecientos dólares diarios, los cuales fueron cubiertos por el programa MEDICAL.

Pero, ¿Cómo fue posible que los familiares de Garaje 66 dieran con él?

Todo radica en la visita que le hacía periódicamente una mujer de apellido Lemus, quien gracias a su labor social, decidió difundir la imagen de Garaje para probar suerte. 

Luego de publicarla en una plataforma de red social, específicamente en una página encargada de buscar personas desaparecidas, recibió un gran número de llamadas y comentarios, decepcionándose cuando nadie correspondía a la familia del hombre. 

Lemus publicó este mensaje en la plataforma: 

“Es muy importante que lo ayudemos a reunirse con su familia, que puede pensar que está muerto o que se olvidó de ellos, cuando en realidad parece ser que es él de quien se han olvidado”.

Fue entonces que una mujer llamada Liliana Lara, quien era una inmigrante mexicana que residía en McAllen, Texas, vio la fotografía y pensó que se trataba de su hermano Gilberto Lara Cerón, quien había sido reportado como desaparecido en las autoridades estadounidense, luego de ella saber que su familiar, cruzaría la frontera. Para Liliana, había sido imposible dar con el paradero de su hermano, ya que el Consulado de México comentó que existían más de treinta mil caso de mexicanos desaparecidos. 

Entonces, Liliana viajó hasta San Diego y fue allí donde los doctores le hicieron una prueba de ADN, resultando de forma lamentable, no ser la hermana de Garaje 66.

Liliana triste y embargada por la lamentable historia del hombre, publicó la fotografía y esta, se convirtió en viral. La prensa local entonces, se interesó en el caso. 

En el año 2014, los médicos del hospital de Villa Colorado, conversaron con un curioso periodista quien los contactó para hacer el reportaje. Luego de las entrevistas, el comunicador hizo contactos con el señor Enrique Morones, quien era el encargado de la empresa "Border Angel", Organización encargada de distribuir agua en las estaciones ubicadas en la frontera y en los desiertos, por donde miles de inmigrantes a diario, pasan la frontera y logran laborar en aquellos terrenos. Este señor Enrique, para poder hacer su trabajo diario, debe tener comunicación con policías en los Estados Unidos, quienes tienen una base de datos con todas las huellas dactilares de los inmigrantes que logran cruzar la frontera. 

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