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Le dieron el último adiós a su bebé, pero Dios tenía otros planes

En algunas escuelas de Estados Unidos los niños ya están de vacaciones de verano y en algunas otras partes de Latinoamérica el período escolar está a. de finalizar y cobre estoy llegando hasta las ansiadas vacaciones. Ansiadas por los maestros y por los niños y jovencitos que se quieren librar de la responsabilidad de ir cada día temprano a sus clases claro te lo digo de broma porque la mayoría de niños y maestros lloran el último día escolar y quisieran que no existieran las famosas vacaciones de verano.

Pero en serio ya, los que lloran creo que son los padres y madres de familia quiénes a veces tienen que trabajar todo el día o toda la noche y no tiene energías mi tiempo ni planes preparados para atender a sus hijos durante los siguientes dos o tres meses.  Padres perfectos podrán decir que siempre tienen energía para todo, pero padres imperfectos, la verdad, no, no la tenemos.

Tal vez en tu país en tu región esto de las vacaciones de verano no es un problema para ti con respecto a lo que harán o no harán tus hijos. Algunos tienen la bendición de una familia demasiado grande y sobran primos tíos y otros familiares con quienes los niños pueden convivir y jugar. Y otros padres son muy organizados y ya tienen agendadas las actividades para cada día, hora y minuto y sus hijos no tendrán por qué preocuparse de estar aburridos en ningún momento.

 Para otros, existen algunas alternativas entre las que pueden escoger para que sus hijos aprovechen el tiempo y no tengan que pasar por aburrimientos ni se quejen de que tuvieron unas vacaciones de verano horrible. Claro que está bien salir a pasear a algún lugar cercano o lejano de tu casa ya sea a la playa el bosque y ya los más sofisticados pues a Disneylandia u otros lugares de diversión.

Pero si tus responsabilidades no te permiten salir fuera de tu ciudad el mandar a tus hijos a las famosas escuelas bíblicas de verano o cómo les llaman en otros lugares “a la doctrinal”, es una de las mejores alternativas”.  Obviamente los niños no solo se divertirán jugando y conociendo nuevos amigos, sino que también aprenderán acerca de la biblia, de Dios, de su fe.

Nosotros mandamos a nuestros hijos a la escuelita bíblica cada verano, sin falta. Es más, ellos mismos nos piden que los mandemos no a una, sino a dos o tres, ya que la mayoría de estas “escuelitas” solo duran una semana, aquí en nuestra ciudad,  y los niños no tienen suficiente con una semana y quieren continuar aprendiendo y jugando. 

Las escuelitas bíblicas de verano, o como se dice en inglés “Summer Bible School” o “Vacation bible school” eson organizadas por iglesias o entidades religiosas de diversas denominaciones. Creo que casi todas las iglesias locales tendrán su propia “escuelita” este verano. Las clases por lo general son de 9 am a 1 pm, y mezclan juegos, música, teatro, dibujo, todo basado en algún tema bíblico establecido previamente.

Escuela bíblica de verano ¿debo mandar a mis hijos?

En Estados Unidos, de hecho, existen organizaciones que se dedican a preparar material exclusivo para estas actividades y cada año publican un tema diferente. Canciones divertidas, cuadernos para colorear, videos, todo está hecho para captar la atención de los pequeños y llevar a su corazón una palabra de aliento y crecimiento en Cristo.

Yo en lo personal testifico de la efectividad de la escuelita de verano. Aún recuerdo cuando tenía cinco anos de edad, la narración sencilla, pero poderosa de una escena bíblica y el testimonio de la persona que nos contaba la historia. Recuerdo las figuritas bíblicas pegadas en tela de franela y las hojas para colorear basadas en el versículo bíblico del cual se nos había hablado.

Como si hubiese sucedido ayer, las palabras de nuestro “profesor” aún resuenan en mi mente, y me han servido incontables veces en situaciones en las que pude aplicar mis lecciones aprendidas en aquella linda escuelita de verano. No tan sofisticadas como las de hoy, pero antes no tenían que competir por la atención de los niños quienes ahora viven más entusiasmados por jugar un jueguito en el teléfono que por leer la biblia.

Oh claro, ya sé que entre los lectores habrá alguno cuyos hijos estén siendo formados con una rígida disciplina y estos niños detestan los aparatos electrónicos y no viven bajo el acecho de semejantes tentaciones.

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