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En agosto de 2013 una madre tomó su guitarra y de manera improvisada desahogó toda su impotencia ante la enfermedad de su hija.
La triste noticia de que su bebé había perdido la batalla contra el cáncer, la llevó a componer y a cantarle una preciosa canción a su hija, mientras yacía en la cama de un hospital, al borde de la muerte.

Parte de la letra dice:

Mi pequeña niña, ella es perfecta. Perfectamente normal por lo menos. Corriendo, saltando y jugando afuera. A veces se caía y sangraba. Pero había que volver y empezar a correr, persiguiendo a su hermana...

¿Cuándo se volvió tan fuerte mi pequeña niña? ¿Cuándo se volvió tan valiente mi bebé? Siempre con una sonrisa y un alma dulce, afrontando cada día sin miedo, con fuerte voluntad y atrevida. Sin embargo, gentil y cariñosa. Una belleza que nunca se irá. ¿Cuándo se volvió tan fuerte mi pequeña niña? Tan solo Dios pudo hacerla de esta forma.

A veces una curita no arreglará las cosas, a veces el dolor dura mucho tiempo. Mi pequeña estaba sufriendo, algo andaba terriblemente mal. Los doctores encontraron la respuesta: la quimio debía empezar de inmediato. Yo pateo y grito y odio al mundo entero, ella dice: ‘Mami, estaré bien’. Una fuerza como ninguna, la heredó de mi madre, una mujer que no mostraba su dolor. 

El cáncer es cruel y despiadado, se puede esconder por meses o más. Justo cuando recoges las piezas de la vida, regresa peor que antes. Pero mi pequeña no llora o se queja, ella solo suspira, un valiente soplido. ‘Lo he hecho antes, lo puedo hacer de nuevo. Mami, por favor, no llores’. Dios la ha bendecido de esta forma”.
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