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Muchas personas ponen en duda que los animales sientan y sufran como los seres humanos. Sin embargo, no es precisamente al dolor físico, a lo que me refiero, sino al dolor psicológico.

Ciertamente los animales no tienen un alto nivel de consciencia como los seres humanos, pero también es cierto que ellos tienen sentimientos y que son incluso más fuertes que los de nosotros. 
La historia que te mostraré a continuación a pesar que es bastante triste, revela los fuertes lazos sentimentales que puede tener una pareja de animales.

La historia comienza en el zoo de Massachusetts, donde vivían juntos Good y Amy una pareja de osos. Habían compartido casi toda su vida, duraron 20 años juntos. En ese tiempo se habían apoyado el uno con el otro y convivido de la mejor manera. 



Hace unos años fueron padres de unos pequeños ositos, pero a corta edad fueron arrebatados, seguramente para trasladarlo a otro zoológico.

La osa, Amy, comenzó a mostrar síntomas de enfermedad. Comía poco y apenas se movía. Una radiografía mostró que tenía vesícula biliar y problemas en su hígado. Esta enfermedad se da mucho en este tipo de osos y no tiene cura aparente. 

Por ellos sus cuidadores tomaron la decisión de sacrificarla para evitarle más sufrimientos. Quizás fue la decisión correcta, pero es imposible evitar la tristeza...CONTINÚA EN LA PÁGINA SIGUIENTE
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