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Los ginecólogos son profesionales especializados en el estudio del aparato reproductor femenino. Ellas y ellos, reciben a sus pacientes a diario, con múltiples de casos referentes a lo mencionado. Y entre los padecimientos comunes y los más severos, cada consulta viene acompañada por la actitud de cada una de las pacientes. 
Existen personas que mienten con respecto a sus dolencias y síntomas. Otras que no respetan el ciclo de los tratamientos y también existen casos donde en toda la revisión, sienten la necesidad de disculparse hasta por no haberse pintado las uñas de los pies. 

Estas cosas son molestosas para los médicos ginecólogos, quienes están concentrados en revisar que todo vaya bien: Cero enfermedades vaginales y venéreas, diagnósticos certeros de dolores y textura de los fluidos femeninos y la certera indicación de los debidos tratamientos. 

  RECUERDA, NO TE PIERDAS LA CONFESIÓN DE UN EX GINECÓLOGO EN EL PÁRRAFO FINAL DE ESTA NOTA

Entonces, ¿Por qué aún existen estas actitudes en los pacientes de ginecología?

La doctora del estado de California, Maureen Mulvihill y la especialista de Nueva Jersey, Dana Jacoby, aportan que hay cuatro cosas molestas que suceden en sus consultas. Las cuatro más importantes, entre otras más, son: 

Un médico ginecólogo está al pendiente de su paciente, quiere saber exactamente qué es lo que padece. Hace citologías, pruebas y revisa que todo esté bien. No estará al tanto de las condiciones de las uñas, piernas y menos, si las partes íntimas femeninas, están afeitadas. Pues, existen personas que justo al llegar a la consulta, piden infinidad de disculpas por no haberse afeitado las piernas, por no haber llevado faldas y tener que cambiarse en el baño (y tardar), piden perdón por el color del esmalte y hasta por la ropa interior que llevan (sabiendo que al momento de montarse en la camilla, no deben tenerlas puestas). La doctora  Maureen afirma que hay mujeres que por despiste y no escuchar las indicaciones, no se desnudan al completo. Cosa que es increíble en estos tiempos, cuando se trata de pacientes asiduos. Esta actitud, molesta sobremanera a los ginecólogos.  

El internet y las revistas, aportan datos muy interesantes con respecto a los cuidados y conocimiento de enfermedades vaginales, que hacen que las pacientes recurran a remedios para evitarlas. En medio de ese grado de interés, los ginecólogos apuestan por su diagnóstico y esperan que las pacientes atiendan a sus recomendaciones y consejos. Existen pacientes que llegan discutiendo con el médico, el remedio y el diagnóstico, afirmando que internet dice otra cosa. Descalifican al médico y no se curan bien de las dolencias y molestias. Esta actitud, molesta en cantidad. 

El cáncer Cervicouterino en las adolescentes y las recién salidas de la adolescencia, así como también el Virus del Papailoma Huamano en las mujeres más maduras, son enfermedades que deben revisarse constantemente. Y los ginecólogos mandan a las pacientes a hacerse ese tipo de revisiones, las cuales tienen varios períodos. El Cervicouterino, cada tres años. Y el Papailoma Huamano, cada cinco. Existen pacientes que por miedo al diagnóstico, no se hacen los exámenes a tiempo y cuando ya la enfermedad, lamentablemente llega al organismo, la desesperación del paciente y la preocupación del médico crece, pudiendo haberse prevenido.  

La timidez y la vergüenza son reacciones normales en los pacientes cuando padecen de alguna enfermedad venérea, cuando perciben olores extraños y cuando viven cualquier característica que casi ni a ellos mismos, contarían. Eso es entendible por los médicos. Pero la doctora Dana explica que algunas mujeres, rozan la vergüenza cuando van a consulta, ocultando información y retrasando la historia de los que les pasa y cómo llegaron a eso. Esto molesta a los especialistas, puesto que para eso están y recibirán las versiones como un diagnóstico diario. Que a ciencia cierta, los pacientes se sorprenderían al saber cuántos problemas llegan a su consulta.
 
Una última observación, que nos dio un ex-ginecólogo varón: No necesitas ir vestida de manera "sexy" al ginecólogo. Todos son profesionales, pero desgraciadamente como en todas las profesiones, a veces se infiltran falsos médicos. Si, si sucede, no lo niegues. Aunque las asociaciones médicas se encargan de tener un control mediante membresías rígidas con respecto a estudio y experiencia, aun así, a veces pasa que alguno por ahí está haciendo esta profesión sin la debida actitud profesional.
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