En la vida real los esposos se dicen cosas de las que más tarde no se sienten orgullosos. Una pareja puede estar en su mejor momento, y, de repente, puede decirle una grosería a su cónyuge, a veces por una tontería; esto pasa más a menudo de lo que piensas. ¿Cuántas veces has ofendido a tu esposa? De hecho, estoy segura que ya has perdido la cuenta. Creo que lo importante de ahora en adelante es la forma en que manejarás esta situación. Si tu esposa ya está cansada de perdonarte y tu vuelves a caer en lo mismo, debes leer este artículo.

Sabemos que mantener la calma o la cordura en medio de una discusión es prácticamente imposible. Pero eso no es cierto, sí, se puede. Cuando tu pareja te lance un flechazo envenenado, debes de ser capaz de evadirlo o "atraparlo con los dientes", pero no para devolverlo. Es decir, realmente no tienes que ser un súper hombre para lograr evadir una ofensa. Tampoco se requiere de tener "sangre fría". Pensar antes de hablar es un ejercicio interesantísimo, como dice la Biblia: "La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor". Proverbios 15:1
ADVERTENCIA: para lograr mejorar cambiar tus ofensas se necesita tener mente y lengua benignas. La violencia, en ninguna de sus vertientes, se justifica. Hablarle mal a tu esposa es ejercer violencia.

1. ¡Qué bonita es tu amiga!

Nunca, nunca le digas eso. De hecho, creo que se necesita tener un tornillo flojo para salirle a la esposa con algo así. Es broma, tampoco quiero ofenderte. Pero, ya, hablando en serio, no le digas que su amiga es hermosa porque, aunque ella no de señales de que está celosa, estás desatando sus inseguridades y estás arrojando mucha gasolina al fuego.

2. ¿En qué te la pasas todo el día? ¡La casa está hecha un desastre!Para serte sincera, me choca tener que hacer los quehaceres del hogar, pero hay que hacerlos. Sin embargo, mantener un hogar limpio es tarea de todos. Ponte de acuerdo con tu mujer para ver cómo tanto tú como los niños pueden ayudarla a coordinar mejor las tareas el hogar. Quizás el trabajo le quita mucho tiempo y para cuando tiene chance de asear la casa está demasiado cansada.

En vez de criticarla, busca una solución armoniosa a ese problemita. Quizás haga falta contratar a alguien que la ayude. Quizás tú puedes ayudarla.

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3. ¡Cuánto molesta tu mamá!
No, no hagas esto. Sé que ahora estás pensando en ese versículo de la Biblia que dice: "Dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer”. Esto va para ambos cónyuges. Al contraer matrimonio los dos se convierten en “una sola carne”. 

[VER: ODIO A MI SUEGRA, OREN POR MÍ, DICE ESTA NUERA DESESPERADA]

Para algunos padres es difícil de entender no estar más en el primer lugar. Sin embargo, a tus amigos los puedes elegir, a tu familia, no. Por tanto, aunque te vuelva loco, los suegros son parte de la familia y debes respetar a tu suegra como a tu madre. Así que, lo mejor que puedes hacer es de vez en cuando preguntarle a tu esposa si tu suegra está bien o si necesita algo.
Si crees que algún aspecto de tu relación con tus suegros debe mejorar, habla con tu mujer y pónganse de acuerdo. Pero siempre con mucho respeto. "Trata a los demás como quieres que te traten". Tan pronto tu suegra vea que eres un hombre conciliador y que le muestras respeto, ella te va a respetar.

[VER: 9 ERRORES QUE COMETEN LAS SUEGRAS Y LAS NUERAS]

4. ¡En serio! ¿te vas a poner eso?
Comunícale tu desacuerdo sin agredirla. Puede ser que el color o la forma del atuendo no le favorece. Evita malas caras y solo dile que te gusta más el otro, y dile cuán fabulosa le queda esa opción.

5. No le hables de tu ex
No debes hablar de tu ex ni para bien ni para mal, solo no la menciones.
Que jamás se te ocurra comparar a tu esposa con tu ex. Si tanto admiras a tu ex, ¿por qué no te casaste con ella?

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