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Palabras Que Fortalecen


Historia real, muy real.

Don Petronilo estaba deprimido porque Doña Pancracia lo había corrido de la casa. Tenía que quedarse de “arrimado” con uno de sus hijos nuevamente, porque ya era la enésima vez que Doña Pancracia lo corría.

-Pero, ¿por qué lo corrió su esposa don Petro?

– Es que me “cachó” con Verónica la vecina, y aunque no más platicábamos en la sala de mi casa, pues ella piensa que  “la hice chiva” ( le fue infiel).

– ¿Pero Don Petro , cuando pasó esto?  ¿La semana pasada, el mes pasado?

– No mi amigo, hace 25 años…

-¿¿¿Qué???  Y usted ya le pidió perdón…

– Sí, un millón de veces…

– ¿Y no lo ha perdonado su esposa?

– Nunca me va a perdonar nada esa mujer…¡ay chihuahua!…

Aunque este parece un caso cómico, es real.

La falta de perdón entre la pareja es uno de los enemigos más destructivos. Por naturaleza, nos cuesta trabajo perdonar y si lo hacemos: siempre lo hacemos a medias. Si tu esposo o esposa cometió un error grave, tienes razón de sentirte mal, pero, si vas a perdonar tienes que perdonar totalmente y no a medias.  Claro que tomarás tus precauciones.

Si un día al regresar de un viaje largo  a tu hogar a las 10 de la noche encontraste a tu marido platicando con la vecina en tu recamara, pues no le vas a permitir que esté solo con la vecina nunca más (Si me entiendes ¿verdad?) . Pero si él ya se arrepintió, y te pidió perdón, y tu decidiste perdonarlo, pues tampoco se lo vas a estar recordando a cada rato, o tomar una actitud vengativa silenciosa, pero hiriente, recordándole con gestos, con detalles, con miradas y suspiros, o supuestas depresiones, con tal de restregarle en la cara su error cuando tengas oportunidad.

De igual manera, debería actuar el marido con la esposa si esta cometió un error. Si, ha de ser muy difícil, muy doloroso, y solo Dios te puede dar la fuerza, pero es tuya la decisión.

Pero, entrénate a perdonar, perdonando y olvidando en las cosas pequeñas (pero tomando precauciones, obvio). Así que si Dios no lo quiera (y NO LO QUIERE), llega a suceder algo mayor, tú tendrás madurez y sabiduría para enfrentar la situación.

El primer enemigo era la falta de madurez al no comprender al cónyuge, y  el segundo, una vez que ha habido ofensas, hay que saber perdonar. Completamente perdonar. No a medias.

 

Enemigo # 3   No reconocer TU RESPONSABILIDAD.

Enemigo del matrimonio #1: Falta de madurez y sentido comun

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