Dice un salmo: Como el venadito clama/brama por las corrientes de aguas, así clama por ti el alma mía, mi alma tiene sed de ti, del Dios Vivo.
Hace unos meses tuve la oportunidad de estar en Israel, y este salmo me vino a la mente. Hay lugares allá que son desérticos y secos; y me imagino que en esos lugares no solo los venaditos, sino las ovejas y los que las cuidan pueden llegar a tener una sed tremenda en tiempo de calor. Así, si tú este día tienes sed de Dios, búscalo. ÉL TE ESTÁ BUSCANDO A TI, no es casualidad que estés leyendo esto. Se han encontrado ambos, ahora es el momento de arreglar cuentas y saciar tu sed: ¡Corre a los brazos de Jesús!
EL BEBE QUE ANDA PERDIDO ERES TU...CLICK Y MIRA
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