Pasaron los meses y volví a verlo, estaba muy bien. Con ganas de luchar y su mami tenía un brillo y una alegría especial. Me sentí muy bien y desde ahí supe hacia donde iría encaminada mi vida de ese día en adelante.
Al terminar mis quimioterapias fui sometido a un tratamiento de radioterapia. Este tratamiento consiste en la administración de dosis muy fuertes de rayos gama en la zona donde fue extirpado el tumor, al igual que la quimioterapia la radioterapia mata las células cancerosas del cuerpo. Fueron 28 sesiones de radiación. Y uno de los efectos a mediano y largo plazo es la perdida de la memoria. Como si necesitara agregar algo más a la lista de tragedias de mi vida. Hasta el momento no me he olvidado nada, o al menos eso creo.
Para completar y cerrar el círculo me sometí a una cirugía reconstructiva de cráneo y ya llevo tres meses tranquilo. Fue un año y medio de lucha contra esta enfermedad, pero al final del camino llegamos a la meta ¡triunfantes!
Aun tengo mucho camino por recorrer, con chequeos continuos durante seis años, al menos eso dice la ciencia. Pero yo creo en el Dios que murió y resucito de los muertos. En el Dios que dividió el mar en dos, en el Dios que se llevó todas las enfermedades en la cruz. Yo creo en JEHOVA DE LOS EJÉRCITOS, el que reina y reinara por los siglos de los siglos, Amén. Es por eso que me he declarado: sano y libre de cáncer.
En los últimos exámenes
nucleares que me realizaron, no presento ninguna anormalidad. El cáncer ha sido
Exterminado y no se encuentran más células malignas en mi cuerpo. Dios me
ha sanado.
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