Mis hermanos, cuando Dios hace algo: lo hace completo y perfecto. Como era de esperarse, entró la misma trabajadora social y me dijo que todo estaba cubierto y, no solo eso, sino que me otorgaban un seguro que cubriría también mis gastos referentes al tratamiento del cáncer. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me preguntaba, ¿quién soy yo para recibir tantas bendiciones tuyas, Dios mío?
Nos habían hablado de un hospital especializado en el Tratamiento del cáncer llamado City of Hope, pero nos dijeron que para acceder a una cita necesitábamos esperar mínimo unos 6 meses y, de ahí ver si mi caso era aceptado. Con mucha Fe y Confianza en nuestro Dios, enviamos la solicitud y, a los 3 días de enviada la solicitud... ¡me llamaron de City of Hope!¡Me dijeron que mi caso había sido aceptado! No lo podía creer, pero cuando Dios abre una puerta, no hay nadie que la pueda cerrar y esa puerta abierta me estaba llevando hacia la dirección correcta, pero antes debía cruzar un camino…quizás el camino más horrible y espantoso que uno puede llegar a cruzar.
Ese hospital, para mí es uno de los lugares más maravillosos del planeta. El momento que uno entra a ese lugar, uno siente una paz y un cariño indescriptible. En medio del dolor de las distintas personas y familias, el amor fluye y el sufrimiento desvanece.
Dios hizo que me tratara uno de los mejores doctores y uno de los investigadores científicos de más renombre en el mundo en el tipo de cáncer que yo tenía (Sarcoma de Ewing ). Y me hizo ver que en medio de la adversidad Dios estaba en medio, luchando esa batalla por mí; rodeándome de lo mejor. City of Hope es considerado uno de los mejores hospitales en el mundo en el tratamiento contra el cáncer y, por si eso fuera poco, mi doctor es el mejor del mundo profesionalmente hablando.
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