― Señora me dijo la muchacha. Antonio vivió años de violaciones por parte de unos hijos de unos vecinos donde usted lo dejaba cuando tenía que trabajar. Allí sentí que se me murió el alma… Me puse de pie y como zombi me fui a preparar café. Luego me regrese, me senté, me volví a parar. ― ¿Estás segura de lo que dices muchacha? ¿De donde sacas tal cosa? ¿Él te lo dijo? ¿Qué tiene, que le pasa a mi hijo? – preguntaba yo atónita. ― Sí, señora de mi corazón, yo estoy muy enamorada de él. Habíamos salido como amigos y un día le confesé yo a él lo que siento. Ese día, señora, él lloró mucho... me dijo que me había agarrado muchísimo cariño, pero que él nunca iba a poder hacer feliz a una mujer, porque él tenía muchos problemas personales.
Yo había notado que él era un hombre muy emocional, y eso me encantaba de él. Él podía percibir cuando yo me sentía triste, me trataba como a su mejor amiga. Y él me dijo (y de esto hace ya unos meses), te lo voy a contar: A nadie se lo he contado. Ni a mi madre, menos a mi padre. Mira, yo no soy homosexual no vayas a creer eso por favor, pero en mi niñez me pasaron cosas, que aún hoy me atormentan por dentro y no me dejan vivir en paz ni ser feliz. No hay en mi vida una dirección, perdí el sentido de la vida desde hace mucho. El terrible secreto de mi hijo, me fue revelado.
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