Esa tarde de sábado, me senté
en la mesita de la nevería, donde quedamos de vernos... Pedro no llegaba...Yo
me sentía nerviosa, emocionada, con miedo. etc. Tenía muchas dudas, preguntas,
no sabía si estaba enamorada o no, pero entusiasmada, sí. Hasta ensayé lo que
le iba a decir. Es más, hasta en boda pensé, ¡¡¡uuuuff, la que me esperaba!!!...
Y así fue como a la hora de
estar esperando, se aparece un "chico" de mi estatura, un poco mas
bajito que yo, con un poquito de sobrepeso (bueno, no es que me importara mucho),
pero inmediatamente me fije que su cuerpo no se veía muy "masculino",
no por el sobrepeso, sino por la manera de caminar… Se acercó a la mesa
"nervioso" y me da una flor (un poco seca por cierto)...yo me quedo
un poco seria y pregunto ¿Pedro?...
— Sí... ¿cómo estás?... y se
acerca como para darme un abrazo... yo me muevo hacia atrás...
— ¿Tú eres Pedro?
— Sí, yo soy Pedro...
— ¿El del foro?
— Sí...
— No... ¡Ya!... ¡En serio, basta
de bromas! ¿Dónde está Pedro? No quiso venir, ¿verdad?... ¿Tuvo miedo?...
— ¡Ya, chica! Que te digo que
yo soy... Pedro...
En ese momento me sentí la
cristiana más idiota del mundo. No tan solo pequé envolviéndome en platicas
obscenas con alguien que no conocía en internet... sino que…
|
Siguiente: Cuidado al buscar pareja en internet» |
anterior siguiente |