En la
ciudad minera de Nacozari, Sonora, en México se llevó a cabo otro rito satánico a la Santa Muerte, pero en esta ocasión fue una representación del culto
por parte de las ocho personas implicadas en el homicidio de dos niños y una
mujer, cuya sangre fue ofrendada a dicha efigie.
La reconstrucción de hechos formó parte de la integración de la averiguación
previa que se realiza en contra de los presuntos miembros de una secta por el
triple homicidio, reveló José Larrinaga Talamantes.
El vocero de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) mencionó que
a los investigadores les tocó atestiguar la manera en que se llevaron a cabo
los sacrificios.
“Los presuntos realizaron un ritual similar, narraron la forma en que privaron
de la vida a los dos niños y a la mujer; también explicaron la manera en que
vertieron la sangre de las víctimas sobre el altar de la Santa Muerte para
pedir por la protección de la familia”, declaró.
El personal de la PGJE llevó a cabo pruebas de Luminol (química forense para
detectar manchas hemáticas) en los domicilios de los ocho detenidos y en el
área del hallazgo de cadáveres y todas resultaron positivas, apuntó.
“Los trabajos de excavación en la periferia del área del Norte de Nacozari
concluyeron y al parecer sólo se trató de tres víctimas”, manifestó.
La denuncia interpuesta por la desaparición de un niño estudiante de primaria,
llevó a agentes de la PEI a la ubicación de una supuesta secta que profesaba
adoración a la Santa Muerte.
El pasado miércoles el cadáver del niño fue localizado enterrado en la
periferia de la localidad y su propia familia narró haberlo sacrificado como
ofrenda durante la celebración de un culto.
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