Estábamos los dos solos en la
casa. No había nadie más. Yo pasé del sollozo a un llanto fuerte de dolor, de vergüenza,
de confusión, de temor...
― Calla, calla, me decía él.
― Mira que mamá no debe de saber que tu papá, te quiere mucho… como a su princesa, porque, ¿sabes? ¿no le dirás a tu mami? Yo te quiero a ti más que a ella, pero si ella se entera, se enoja y te va a pegar mucho, mucho; y te va a llevar allá con las monjitas (un orfanato que estaba a un lado de la parroquia). Yo le tenía un pavor a ese orfanato, porque se oían muchas historias de diablos y fantasmas en ese lugar…Y él sabía que yo le temía eso. Yo sentí tanto temor de que mi mamá me abandonara…me quedé callada, deje de llorar.
Lo que aconteció en los
minutos siguientes, no creo que se los deba contar con detalles. Pero puedo
resumir todo aquello como una violación al 100 por ciento.
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