Me empezó a hacer preguntas, yo le contestaba con respuestas
cortas, pero no sé ni en que momento, me sumergí en la platica. Lo que me sacó
de la realidad fue el sonido del teléfono…
Era mi esposo para decirme que “El Secretario” (su jefe)
lo necesitaba y se iba a quedar unas horas más en la oficina. Por dentro sentí
alivio, ya que lo que me tenía nerviosa era que llegara mi marido y se diera cuenta de
que estaba en la cocina tomando café con un hombre que horas antes para mí era
un completo desconocido. Él me lo había presentado, pero lo que me dio coraje
fue que mi marido, ni siquiera me preguntó cómo me vine a casa de la fiesta….,
en fin, sentí algo extraño.
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