No había pasado ni 30 segundos, cuando una nube
de polvo me cegó y no me dejó ver lo que pasaba. Primero se oscureció el
callejón donde estábamos por el polvo, y después se oyeron varios autos o
camionetas. Se oían tan fuertes como la de mi padre. Escuché que los autos
frenaron rápido, el polvo fue después, o antes, ya no recuerdo. No vi a nadie,
solo polvo y detonaciones de pistola o rifle. No estoy seguro, pero eran
muchas, unas 20 ó 30 detonaciones en unos cuantos segundos.
Mi padre, no sé ni de donde salió, pero venía
como volando y cayó sentado frente al volante, le metió reversa y luego a toda
velocidad hacia adelante para salir de ahí.
— Agáchate,
agáchate — me gritaba.
Yo ya estaba agachado, voltee hacia arriba para
verle el rostro a mi padre, tal vez para preguntarle que pasaba y vi su rostro
lleno de sangre. Se la limpiaba con la manga de la camisa, con la mano derecha,
pero con ella a la vez empuñaba una pistola. Creo haberla visto antes, en una
fiesta, hace varios meses. Mi padre se la mostraba a unos amigos: una pistola
dorada, brillante, con adornos de piedras y unas letras.
Amigos, yo jamás en mi vida me había asustado
tanto. Al ver tanta sangre que le salía no sé de donde, y al ver la pistola en
su mano, inmediatamente pensé en que nos íbamos a morir.
Mientras aceleraba el auto, mi padre me preguntó
si la niña aún venía dormida.
—Sí— le contesté, y con mi brazo izquierdo la
arropé, y luego traté de cubrirla con mi
cuerpo. Ella venía dormida, en medio de los dos, desde antes de llegar a ese
lugar donde empezó todo esto.
Mi padre manejaba la camioneta violentamente, y
lo escuche maldecir y gritar. Inmediatamente me di cuenta que nos venían
siguiendo. No podía levantarme a ver quienes eran, pero sólo sentía como que
volábamos en la camioneta. Me quedé viendo al piso y vi como la tela se llenaba
de sangre. Los asientos eran de piel, y la sangre de mi padre corría hasta abajo,
mojando el piso, su ropa y mis pantalones.
Mi cuerpo brincaba, y casi no podía ya sostener
a mi hermanita para que ella no cayera
del asiento al piso de la camioneta. Su ropa, su uniforme escolar también
estaba manchado de sangre. Como pude trate de mirar a mi padre. Justo en el
momento en que voltee hacia arriba para verlo, el pego un grito muy fuerte y
dijo unas malas palabras de manera horrible, horrible. Fue peor que una
película de terror. Es mas, estoy seguro que pase lo que pase en el futuro, jamás
volveré a experimentar un terror tan grande como en ese momento.
¿CUÁL HA SIDO EL PEOR MOMENTO DE TU VIDA?
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