De
esto hace 15 días, que él se llevó a los niños. Ella llegaba a platicar por
teléfono con los gemelos, quería tener al bebé en sus brazos. Pero le era
imposible, porque ella legalmente no podía dejar la ciudad. Nereyda llamó
nuevamente por teléfono a mi esposa, y le pidió una vez más oración y apoyo.
Nosotros creemos en un Dios misericordioso, perdonador, que levanta al caído, Y
QUE ESCUCHA EL RUEGO DE UNA MADRE.
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