ESTAS ERAN LÁGRIMAS DE SANGRE Y VERDADEROS GRITOS DE DOLOR, una madre a la que le fueron arrebatados sus hijos. Oramos por ella, no podíamos hacer nada más. Ni siquiera un abogado podía ayudarla, PERO MI ESPOSA LE DIJO: tienes un abogado en el cielo que te defenderá.
|
Siguiente: Nereyda pone su confianza en el Señor» |
anterior siguiente |