Nadie,
ni aun los grandes líderes espirituales de la Biblia, tampoco estaban exentos
de la depresión. El salmista David la experimentó: "¿Por qué te abates, oh,
alma mía? ¿Por qué te turbas dentro de mí? "(Salmos 42:5). Moisés clamó,
"No puedo yo solo soportar a todo este pueblo; que me es pesado en
demasía. Si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des
muerte."(Números 11:14-15). Elías, el gran profeta, combatió la depresión
sólo un día después de su gran triunfo en el Monte Carmelo, cuando desafió a
los profetas de Baal, y vio a Dios contestando a su oración en una manera
poderosa. CLICK EN LA FLECHA AZUL QUE ESTA DEBAJO, PARA SEGUIR LEYENDO
|
Siguiente: Dios nos da la solución» |
anterior siguiente |