Mi nombre es Carmen
y... estoy muy estresada, porque me está pasando algo muy feo que no
le puedo contar a nadie, y siento que mi relación con Cristo se ha roto.
Tengo 7 años de casada y,
todo estaba bien en mi matrimonio. Un que otro pleito de vez en cuando,
pero nada serio. Mi esposo Ariel, es un buen hombre, un poco
enojón a veces, pero nunca me ha levantado la mano. Tenemos dos hijos, un
niño de 5 y una beba de 2 años.
Yo no llegue virgen al
matrimonio. Nunca tuve relaciones con mi novio, el que ahora es mi esposo, pero
algo que he guardado en secreto es que mientras yo andaba de novia con el, tuve
una relación intima con mi jefe, Rigo, el era gerente de la oficina donde
yo trabajo.
Yo no amaba a ese hombre.
Yo accedí a la relación por presión solamente. Presión de el, y presión de una
compañera, que tiempo después me confeso que mi exjefe y amante, Rigo, le había
pagado a ella para que me convenciera de meterme con el.
¡Qué tonta fui en verdad!
Pensar que tener una fornicación me iba a asegurar un trabajo, o
abrir las puertas. Ni mas ni menos que una prostituta, eso es lo que fui, o al
menos, así pienso o me siento. Lo hacia por el trabajo, por el sueldo.
Sí, no lo niego que, ya
en el momento también sentí deseo y pasión, pero no amor. El amor es
diferente, yo amaba a mi novio porque el me daba mucha ternura, su
amabilidad, su caballerosidad y su aire de inocencia. Aunque el pícaro sí
lo intento, hacerme caer para tener relaciones, pero lo mas triste es que
con mi novio no quise hacerlo, primero porque sentía que iba a ensuciar algo
tan limpio, y segundo porque tenía miedo de pegarle una enfermedad ya que
uno nunca sabe.
Pero mi pecado oculto, el
más grave, es que este exjefe regreso a la ciudad después de 8 años de
“supuestamente” haberse ido para siempre a otro estado de México. Yo trabajo en el mismo sitio, la
misma oficina, y él no tuvo problemas para encontrarme. Me empezó a
chantajear y me amenazó con poner en el internet unas fotos mías que él tiene.
Fue tanta la presión que accedí a acostarme con él. Primero una vez, luego
otra, y ya tengo casi 4 meses saliendo con él. Nada de romance, nada de
amor, solo lo físico. Me tiene prisionera de sus amenazas. Yo soy amable con él,
porque no quiero que me vaya a delatar con mi esposo.
Yo estaba asistiendo a
una iglesia cristiana, pero he dejado de ir desde que empezó esto de
nuevo. No tengo a donde ir, a quien contarle, en quien confiar, solo en
ustedes. Mi marido ya empieza a sospechar por muchas razones que algo esta pasando.
Y aunque él nunca me reclamó el no haber sido virgen, ahora se esta mostrando
desconfiado y celoso, lo cual nunca lo había hecho los 7 años de matrimonio.
Ayúdenme porque ya no
puedo ni pensar, ni concentrarme, estoy cometiendo errores de contabilidad en
el trabajo, y el otro día casi causo una tragedia al haber dejado a mi niña de
3 años encerrada en el auto, aquí afuera del trabajo. Se me olvidó por completo
que ella estaba conmigo ese día. Alguien la vio y me aviso, si no se me hubiese
muerto, porque aquí hace mucho calor.
Solicito su ayuda de todo
corazón.
|
Siguiente: Necesito que Dios restaure mi vida» |
anterior siguiente |