Hola:
¡Ay,
hermanos! Me siento tan mal, pero tan mal… Soy una perr*&^%, una desalmada, una hija
de Satanás. Eso es lo que soy. No me pongan a repetir versículos, por favor,
porque ya de eso estoy harta. No encuentro solución en la iglesia, ni en la Biblia,
ni en los consejos, ni en la oración, ni en nada.
Les
confieso, tengo todos los vicios del mundo. Todos, coca, pornografía, sexo,
mentiras, blasfemia, calumnias. Si Dios existe, ¿cómo puede permitir él
esto? A veces me imagino que me va a partir un rayo. No
me mato nomás, porque se muere mi madre. Eso es todo. Mi papá me cae
gordo, viejo baquetón. Yo lo he visto meterse con la secre de la iglesia, yo lo
he visto mentirle a la gente, yo lo he visto
echarle los perros a las jóvenes de mi barrio. Él es el pastor de la iglesia y
yo soy su hija. “De tal palo tal astilla”,
¿qué no? ¡Ja,ja,ja!…. ¿Por qué Dios permite esto? Pues no que Dios es
celoso, y manda que la tierra se los coma a los blasfemos como yo y mi padre.
Me siento, muy mal, muy mal, y tal vez ande drogada o borracha, por
eso me animo a hablar o escribirle a alguien de mi problema, ya saben quien
soy, no se lo cuenten a nadie.
Adentrito
de mí, pienso que alguien me pueda ayudar a no destruirme a mí misma. A
mi mamá le da un patatús si me cacha, piensa que soy una chica recatada y muy
cristiana y dedicada a mi escuela? ¡Ja,ja,ja!… a mi padre le vale… le
vale todo… ¿por qué los pastores y los hijos de los pastores perdemos la fe?
¿Por qué? Conozco a otros que son iguales a mí, estamos decepcionados de Dios.
Entonces, ¿qué… qué hago? Díganme algo,
algo... ¡por el amor de Dioooossss!
Kristy
. 19 años (Publicado con permiso de ella, se cambio el nombre por razones
obvias).
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