Hola:
Tengo un
problema que en realidad no sé si lo es. Creo que necesito un punto de vista
neutral y diferente al mío, o al de la otra persona a quien me voy a
referir aquí:
Estoy enamorada
de un sacerdote, que conozco desde hace 2 años. Lo conocí
como capellán de la misma entidad educativa en donde
trabajaba yo, y además era sacerdote de mi parroquia. Nos hicimos muy buenos
amigos, porque al principio lo vi como mi guía espiritual, mi amigo,
mi confidente. Pero luego de pasar mucho tiempo juntos, de compartir momentos
agradables, de salir juntos… nos dimos cuenta de que había una
atracción; pero por esos días, ya se iba él para otro lugar porque su periodo
ya había terminado y lo habían trasladado.
Sin embargo, aun
así continuamos en contacto y seguimos siendo muy buenos amigos: nunca perdimos
contacto y más aun, seguimos mucho más sólidos que antes. Esto quiere
decir, que en alguna ocasión hice un viaje a donde él estaba, pasamos tiempo
juntos, nos besamos e hicimos el amor.
Muchas veces e
intentado olvidarme y alejarme de él, y se lo he dicho, pero el me dice que esa
no es la solución a esto, que es mejor enfrentar los problemas y no huir de
ellos. En este tiempo que ha trascurrido desde que lo conocí, hemos vivido
cosas muy íntimas aunque no siempre hemos tenido relaciones sexuales.
No obstante, él
me dice que está seguro de lo que quiere, y que se siente bien como sacerdote,
que le gusto y que le gusta estar conmigo. También me ha dicho que conmigo
siente mucha paz, pero soy una persona muy creyente y tengo temor de Dios, a
veces leo cosas que dicen sobre ‘el celibato’: que es una ley de la Iglesia Católica
y que no es de Dios. Otras veces leo lo contrario. Él me lo ha
dicho también, que es un mandato de la Iglesia Católica.
Lo amo con
todas mis fuerzas, cada día más y más, y quisiera que las cosas fueran
distintas. Oro mucho para que Dios me dé la dirección, y me muestre el camino
correcto, pero estoy confundida porque no sé qué debo hacer. Es
muy difícil para mí dejarlo en estos momentos, porque es el hombre
que me ha ayudado a sobrellevar muchas situaciones en mi vida, pero por otro
lado, me siento intranquila porque si las cosas son como dicen en los foros
sobre el pecado, entonces prefiero renunciar a él. Aunque es fácil decirlo,
pero nada sencillo hacerlo.
Él me dice que
no lo he alejado de Dios, que al contrario lo he acercado más, no sé en que
sentido, pero eso me tranquiliza mucho. No sé si lo dice porque no quiere que
me aleje de él.
Él es un hombre
hermoso por dentro y por fuera, y nunca en mis años de
vida había sentido algo igual por un hombre. Pero no le quiero fallar
a mi Diosito, lo amo y aunque pienso que no hay nada de malo en que los
sacerdotes tengan pareja, así como los pastores de otras iglesias, que por
cierto quisiera saber si ellos, por ese hecho, van a terminar en el infierno,
pues, ¿predican la palabra de Dios y tienen familia…? Es una duda que tengo y
quisiera si pueden me lo aclare. Disculpa si de repente
terminé escribiéndote y contándote estas cosas, pero hay que
tener en cuenta que estas situaciones a diario se ven; lo que muchas veces
obliga a los sacerdotes a renunciar a su vocación para formar un hogar y una
familia.
Estamos juntos,
pero él en ningún momento ha dejado de servirle al señor, sólo que
nuestra relación ha sido a escondidas. Formalmente no somos novios, ni amantes,
no tenemos un nombre para nuestra relación, pero en el fondo los dos sabemos
que hay algo muy sólido y que a la larga es una relación de pareja. Si
me permiten darles mi humilde opinión, pienso que muchas cosas serían
diferentes si les permitieran a los sacerdotes ser los hombres que son,
y así, se dedicarían mejor a Dios, pues integrarían a más personas: a
su esposa y familia. Y no sólo eso, también se lograría que
muchos desistan de renunciar o de hacer cosas por debajo de la cuerda.
Yo sé que mi sacerdote es un buen sacerdote, así no lo parezca, por el tipo de
relación que llevamos; pero… ¿quiénes somos para juzgar? Para mí es un
magnifico ser humano, eso lo sé. Pero también sé que siente algo muy
especial por mí, y todo lo que hemos hecho, no nos ha apartado del amor de
Dios.
Perdóname si
hablo de esta manera, pero quise ser clara para que ustedes pudieran entender
esta situación.
SI LLEGASTE HASTA EL FINAL DE ESTA SERIE, ¡FELICIDADES! MÁNDANOS UN CORREO A: canciones@DiosEsBueno.com , y te enviaremos un paquete en MP3s de 25 canciones. ¡Envíanos un correo ahora!
Más confesiones de pecados:
Necesito restaurar mi vida Sin querer queriendo... tengo dos maridos
Este pecado no me deja vivir Soy una hija del diablo
Dos mujeres y un camino...a Chihuahua Infiel en la noche de bodas
Seré lesbiana (+18) Mi secreto escondido
Necesito desahogarme Yo maté a mi madre
|
Siguiente: Una vida muy dura» |
anterior siguiente |