Hermanos, !qué bello y edificante es encontrar una página como esta!, donde puedo sacar lo que me esta ahogando y quemando en un infierno viva. Mi pecado secreto no creo que tenga perdón, es más, ni siquiera me atrevo a pedir la misericordia de Dios, ya que Él no me escuchará ni me perdonará.
Les cuento que yo vi a mi madre hacer cosas muy feas cuando yo era niña; y apenas a los 6 añitos yo ya sentía un odio por ella muy, pero muy fuerte. Hubo ocasiones que ella me dejó durmiendo fuera de la casa con los perros y los gatos, mientras que ella y sus amantes hacían sus fiestas y sus porquerías adentro, y a ella no le importo si yo tuve algo de cenar o si tuve frío.
Ella salió embarazada de uno de esos hombres cuando yo tenía 9 años, y lo tuvo prematuro; y para entonces yo ya había cumplido 10. Hermanos, yo vi con mis propios ojos como ella mató de hambre a mi hermanito. El murió a los 6 meses de nacido, sin ninguna otra causa que la mala nutrición. Yo en mi ignorancia de niña, a veces, le daba de comer al bebé lo que yo podía o encontraba; y obviamente, no era la comida apropiada para un bebé, lo cual causaba que se enfermara, pero es que mi madre simplemente se olvidaba de él. Yo lo cambiaba de vez en cuando, pero algunas veces no lo hacía, por el espanto y el asco de verlo tan sucio.
El día que murió yo vi que llegaron unas personas del hospital del gobierno y unos policías, y escuché cuando el doctor les dijo, que el bebé había muerto de hambre y por infección, y que la madre era la culpable. Pero… ¡no le hicieron nada! Ella tenía tan buen tacto para congraciarse con los hombres, ¡era lo peor! Casi me violaron en dos ocasiones, y lo que me salvó fue que yo no era tonta: salí corriendo y gritando. Mi madre ni siquiera se levantó de la cama a ver qué me pasaba, por lo borracha o drogada que ella estaba.
A los 16 años, me fui de la casa y no la volví a ver hasta
10 años después; cuando ella tenía 47 años y estaba muriendo de una enfermedad
que le dio; que no les puedo mencionar, pero fue debido a la vida tan promiscua
que llevaba. Aunque yo no quiera aceptarlo ni reconocerlo: yo creo que mi madre
era prostituta de profesión, pero a veces no quiero pensar en eso.
Un día me dejó una tía mía en su casa, a cargo de mi madre y, mi tía me indicó las medicinas que se le tenía que dar cada ciertas horas. Mi tía iba a salir al extranjero a buscar dinero para seguir pagando las medicinas, yo en ese momento ya no trabajaba en el centro nocturno, así que tampoco tenía para pagarlas.
Mi madre me hacía plática y se mostraba preocupada y amorosa, lo que nunca había sucedido cuando yo era una niña o una adolescente. Yo ese día sentí más odio que nunca por ella, tal vez no por mí, sino por mi hermano… sin mencionar varios abortos que ella misma se provocó, de los cuales yo me di cuenta y hasta vi los fetitos en la basura. La odiaba con toda mi alma porque ella me había tratado como un perro o peor que eso. Sentía tanto coraje, que al llegar a la hora de darle la medicina… no sé si por estar distraída por el coraje, o si lo hice a propósito, pero tome sus pastillas sin mirar la lista que me dio mi tía, y se las di, sí, cuando le tocaban; a su hora, pero no eran las que le tenía que dar, incluso una de las cajas de pastillas las tire por el inodoro.
Al día siguiente a mi madre le dio un ataque al corazón, y antes de eso, se puso muy alterada, pero me encerré en un cuarto y no llame a nadie. Sentía que me estaba volviendo loca, o como en las películas, como si hubiera entrado en mí una mujer asesina, malvada, diabólica…
Cuando salí del cuarto ella estaba dormida o desmayada, y así la deje hasta que vi que de la boca le salía algo blanco; y entonces, llamé a un primo: cuando el llegó llamó a la ambulancia y la llevaron al hospital donde falleció a las pocas horas de llegar.
Mi tía regresó de su viaje inmediatamente, y después de
hablar con unos doctores me empezó a interrogar acerca de las medicinas, y se
dieron cuenta que yo había mezclado las medicinas y que no le había
dado la que era más importante. Mi tía se puso muy alterada, y me empezó
a preguntarme si lo había hecho a propósito o si había sido un accidente.
Yo le contesté que no había entendido las instrucciones. Mi tía me dijo que yo había matado a mi madre, hablo de llamar a la policía y acusarme. Después vinieron unas personas del Ministerio Público y me interrogaron; y dijeron que no me podían hacer nada, que esto había sido un accidente. Pero… en el fondo yo sólo sé que la odiaba y aún la odio, y si la volviera a ver la escupiría en la cara. Ella no era una madre: era un monstruo.
Yo no quiero tener hijos, así que me importa mi futuro: termine mi carrera por mí misma. A mi familia, mis tíos, mis primos, hace años que no los veo ni hablo con ellos. A veces pienso en Dios, mi madre me mandaba a catecismo, y eso fue toda mi instrucción religiosa, pero mi carga es moral, emocional, tal vez espiritual. Sé que en verdad soy una asesina, y no sé en que voy a terminar. No, yo no soy promiscua, rara vez tengo relaciones con un hombre, por el temor a salir embarazada.
No sé si me entiendan. Es horrible vivir así, pero a mi madre… la sigo odiando.
Gracias
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