En una
juguetería, un niño escoge un peluche de canguro. Va a la caja y le entrega un
billete de Monopoly a la cajera, ésta le dice amablemente:
― Amor, esto
no es dinero de verdad.
Y el niño le
contesta:
― Este
tampoco es un canguro de verdad.
Ni un pelo de tonto
― ¡Mamá,
mamá! ¿Cómo nací yo?
― Te trajo
la cigüeña ― le dice la madre.
― ¿Y tú? ―
pregunta el niño intrigado.
― A mí me
compraron en Paris ― le dice la madre.
― ¿Y papá? ―
vuelve a preguntar el chico.
― Lo
encontraron en una col.
― ¡Pero,
bueno! ¡Es que no ha habido un nacimiento normal en esta familia!
|
Siguiente: ¡Ay, los niños! » |
anterior siguiente |