"¡Tenemos que encontrarla! Eso era todo lo que se me
pasaba por la cabeza en esos momentos. Cada vez era más tarde, la calle
estaba más oscura, más fría y sabíamos que nuestra niña tenía hambre",
recuerda Ryno.
El drama de un secuestro puede prolongarse durante días,
semanas o incluso meses. La impotencia de los padres y la de toda la comunidad
se hace evidente. La larga espera se hace insoportable, las familias se
preguntan si volverán a ver a sus hijos con vida. Afortunadamente este
secuestro terminó felizmente, pero no por la intervención de las autoridades:
la astucia de la niña acabó con su suplicio, el cual duró menos de 24 horas.
LA INFORMACIÓN QUE TENÍA CALYSTA, LE SIRVIÓ PARA ESCAPAR
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