Incontables números de personas a lo largo de los
siglos, han estado dispuestas a morir por su creencia de que la Biblia es
exacta. Esto incluye a los discípulos (Pedro, Juan, etc.) que estaban con Jesús
cuando vivió y murió. Ellos estaban tan convencidos de que Jesús resucitó desde
la muerte, que estaban dispuestos a morir por su fe.
Los discípulos
sólo habrían estado dispuestos a morir por su fe si estaban totalmente
convencidos de que Jesús había resucitado de entre los muertos al tercer día.
Si Jesús no hubiese resucitado realmente de entre los muertos, los discípulos
lo hubieran sabido. Mucha gente ha estado dispuesta a morir por una creencia,
pero que los discípulos hubiesen muerto por algo que sabían que era falso, ¡es
inconcebible!
Muchas de estas
personas (como el apóstol Pablo) fueron enemigos jurados de los cristianos y el
cristianismo, hasta que Dios les cambió la vida. ¡Entonces, los argumentos que
mantuvieron fielmente no parecían tan convincentes!
NADIE HA PODIDO HACERLA DESAPARECER...
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