No
siempre tienes la razón
Sé
que es difícil dar tu brazo a torcer. Es probable que los demás no quieran o no
están en la capacidad de entender tu punto de vista. Pero... déjalo ir, no vale
la pena imponerte y lastimar a los que te rodean. Es una situación demasiado
estresante,¡déjalo ir!
Discutir
y violentarte quitará años a tu vida.
Si te enojas demasiado,
cálmate y espera que las aguas vuelvan a su curso. Si estás en lo correcto,
Dios te dará la razón.
Tú mereces ser feliz.
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